Juliette se dirigió a la habitación de los chicos, tratando de calmarse antes de entrar. Con cautela, abrió la puerta y se asomó, preguntándose con qué travesura los encontraría esta vez. Para su sorpresa, lo primero que le llegó fue el sonido de música estridente que llenaba el ambiente. Allí estaba Asher, completamente absorto en su propio mundo, con audífonos puestos a pesar del volumen, concentrado en la pantalla del ordenador mientras sus dedos volaban sobre el teclado. Jugaba en línea, hablando con alguien a través de un micrófono, y sus gestos rápidos y hábiles mostraban una precisión asombrosa en cada movimiento. Juliette se quedó quieta detrás de él, sin que él notara su presencia, y comenzó a observar con más detenimiento. A medida que lo miraba, algo en su actitud la intri

