Arthur, aún desconcertado, dejó de intentar detenerse. Era como si la adrenalina hubiera tomado el control de su cuerpo. Estaba corriendo por un teatro lleno de gente, sin poder procesar lo que estaba sucediendo, pero con la necesidad urgente de llegar al escenario. Juliette lo arrastró hasta la primera fila, justo en el centro, y lo obligó a sentarse, sin darle más opciones. Los anuncios de la función comenzaban a escucharse desde el escenario. Apenas quedaban tres minutos. Arthur, todavía sin comprender por completo lo que había sucedido, se sentó en la primera fila, mirando a Juliette mientras su respiración se estabilizaba. No pudo hacer nada más que esperar, sus ojos buscaban por todos lados, pero de repente, en medio de la multitud y el bullicio, vio a Samantha en el esc

