Marieth entró al consultorio del ginecólogo con el porte altivo que la caracterizaba, pero por dentro estaba llena de dudas e impaciencia. Se sentó frente al médico, un hombre de mediana edad con un aire profesional y tranquilo, quien la recibió con una sonrisa cordial. Sin rodeos, Marieth expresó su inquietud. —Doctor, necesito saber si es posible confirmar un embarazo… desde ayer —dijo, esforzándose por sonar casual, aunque la urgencia en su voz era evidente. El ginecólogo la miró con una mezcla de sorpresa y paciencia. —Marieth, entiendo que estés ansiosa, pero es físicamente imposible determinar un embarazo con tan poco tiempo. El cuerpo necesita al menos unas semanas para generar las hormonas que podemos detectar en sangre o en una ecografía. Marieth frunció el ceño y, sin oculta

