Al poco rato de que Iliang me pidiera pensar en ellos respecto de mi decisión de no dejar cabo suelto en esta situación que nos ha dejado más lágrimas que tranquilidad, sin darnos cuenta nos quedamos dormidos con las luces de la habitación encendida. Un grito aturdidor nos despertó de golpe. Sintiéndome totalmente desorientado ante el cansancio que evidentemente se liberó al estar consciente de estar en casa, lejos de todo peligro, se me dificulta toda posibilidad de mantenerme con los ojos abiertos, la pesadez domina mi voluntad y por eso caí nuevamente en estado de letargo que bloquea mi razón y, por ende, toda voluntad de querer ver de dónde proviene el grito. Comenzaba a volver a relajarme por lo gratificante del sueño, cuando un brinco a mi lado, me sobresaltó, esto me irritó al pu

