—Ales, tu móvil ah repicado dos veces hermano —me llama la atención Gelys. Dejé el teléfono en la mesa de centro donde Anthoni tiene la laptop. Si bien espero la llamada de Leroy olvidé que la haría a ese bendito aparato. —Es Leroy hermano ¿por qué no al contestaste? —le digo luego de revisar en el identificador de llamadas, las dos perdidas que hizo Leroy. En seguida marco la llamada. —¿Qué paso hermanito? —me contesta Leroy quejándose—, si me pidió ponerme al frente de esto es poque supongo es urgente y usted metido no sé en qué carrizo. —¿Me tienes noticia? —le pregunto ignorando su reclamo. —Obvio, no voy a llamar por nada —me responde Leroy. —Habla —le pido. —Efectivamente la rival de la pequeña está aquí en el centro, pero está rodeada de perros, aunque eso no es problema,

