—Tremendo susto nos diste —Le digo a Leonardo estando con él en la habitación que le asignaron. Él permanece recostado en la cama sobre varias almohadas. Su aspecto es bastante desmejorado, pálido y con evidente debilidad; sin embargo, se mantiene despierto, tan emocionado como nosotros de tenerlo aun como uno más. Sobreviviente de esta guerra que nos ha tocado luchar con tal de mantenernos unidos. —No vuelvas a hacer una vaina de esas, pareces loco hermano, pudiste morir —Lo acusa Leroy. —¿Por qué tu si ibas a quedar vivo si no me interpongo? —Lo contradice Leonardo, aunque habla con claridad se le nota cuán débil está—. Lo mio fue en una pierna que por el tiempo de espera se complicó me dijo el doctor. —Leonardo tiene razón hermano —Interviene Anthoni—. De no haber sido así, estuviér

