Trato con las subalternas

1992 Words

Como si se hubieran puesto de acuerdo, esa misma noche, Leonardo reaccionó. Tal como nos advirtió el doctor, solo era cuestión de esperar pacientes a que ambos reaccionarán. Tenia razón. Solo que la angustia de imaginar que uno de los dos no despertará nos tenía preocupados, pensando lo peor. «¿Y cómo no ha de ser así si últimamente la vida pareciera ensañarse con nosotros al no traer sino malos momentos?» Pienso sentado en el sofá de la habitación que le asignaron a Iliang a la espera de que trasladen a Leonardo a otra habitación en este mismo nivel. —¡Qué vida tan perra! —Exclama Leroy como si hubiera leído en mis pensamientos, se mueve en actitud rebelde dentro de la habitación. —No todo es tan malo hermano —Le recuerdo—. Mira, tres milagros en uno y una noticia positiva a nuestro

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD