Narra Dalton. Regresé a casa esa noche. Había logrado lo que quería, estaba seguro que Evangelina asistiría a la cabaña. Fabiola se despertó cuando me sintió llegar. —Perdón si te desperté—le dije quitándome la ropa en la oscuridad—. Mañana tengo que viajar para concretar un negocio—le dije ingresando en la cama, para luego abrazarla. —Esta bien cariño, no te preocupes—me dijo ella aún adormilada. Luego de eso, guardamos silencio, ella se volvió a quedar dormida. Sabia que estaba mal hacer todo esto, pero algo dentro de mí no podía estar en paz hasta que hiciera sufrir un poco a la mujer que me había roto el corazón. Al día siguiente me levanté y empaque una pequeña maleta. Me despedí de Fabiola y de mis hijas, luego subí a mí auto y me dirigí a las fuera de la ciudad, durante el cami

