Narra Evangelina Cuando el avión aterrizó en Alemania, un auto me esperaba, de este bajo Adler con moretones en su rostro y el labio partido, solo estaba acompañado de dos hombres más, situación que me pareció extraño, ya que normalmente tenía más seguridad. —¿Qué te pasó?—le dije cuando lo tuve cerca, parecía que había tenido una gran pelea. —Debemos irnos, lo más pronto posible—dijo observando por todos lados y abriendo la puerta del auto para que ingresará. Cuando lo hice él se sentó a mí lado. Tye se encargó de conducir. —¿Me vas a decir que está pasando?—le volví a preguntar. Mientras los miraban a los tres un poco tenso y viendo los retrovisores. —Tu padre, se dio cuenta que lo estaba espiando. De alguna manera se entero que vendrías y posiblemente nos estén buscando en este m

