— ¡Muévanse! ¡Más rápido!—dijo uno de los médicos. —Adminístrenle epinefrina. ¿Qué es lo que tenemos? —Femenina, de treinta años aproximadamente, estaba cruzando la calle cuando un auto a gran velocidad la atropelló. — ¿Signos vitales? —Apenas estables, no pudimos hacer mucho en sitio pues estaba perdiendo demasiada sangre y preferimos traerla lo más pronto. —Bien. ¡Preparen un quirófano rápido! —gritó el doctor. El hombre observaba de cerca todo el movimiento, esperando el momento en que alguno de los hombres vestidos de blanco se acercara para decirle que todo estaría bien. El temor más fuerte que había sentido en su vida le invadió al escuchar la palabra quirófano, y sin poder resistirlo más se acercó a donde estaban. —Lo siento señor, no puede pasar. —Pero es mi esposa. —dijo en

