Capítulo Seis

3334 Words

— ¿Qué rayos es eso? —Te presento a Dulcinea. —dijo el pelinegro muy orgulloso señalando la vieja motocicleta pandillera. — ¿No pensarás que yo voy a ir contigo en... eso? — ¡Oye! Ten cuidado, Dulcinea tiene sentimientos. No la escuches preciosa, —dijo acariciando la moto—ella no sabe apreciar un clásico. — ¿A eso lo llamas un clásico? Yo le diría más bien chatarra. —Oh que cruel eres, estás hiriendo los sentimientos de Dulcinea ¿sabes? Tendrás que compensarme por ello. — ¿Ah sí?—guardó silencio unos segundos y luego continuó— ¿Y cómo se supone que te lo compensaré? —Ya discutiremos eso luego. Ten, —dijo tendiéndole un casco—te aseguro que te encantará. —No lo sé, creo que esta cosa podría terminar en pedazos en cualquier momento. —Vamos, —le extendió la mano— ¿acaso no confías en

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