CAPÍTULO 24 CUÉNTAME UNA HISTORIA Sentí como mi cuerpo ardía por dentro, la sensación era como si tuviese mucha fiebre, los ojos de Cerbero; sus seis ojos me observaban fijamente. —Hola— fue lo único que dije. Alan se dirigió hacia él y ambos conversaron. —No esperé que vinieras tan pronto demonio, déjame conversar con tu humana, quiero verla. —Yo me acerco asustada– —Es toda tuya por un rato. —Le contesta Alan— —¿En qué puedo ayudarle? —Pregunto temblorosa— —No te asustes de mí Sara, no te haré daño, tan solo quería conocerte, debes saber que no recibo a nadie del mundo humano aquí, al menos no con frecuencia, me siento honrado ante tan bella presencia. —Las tres cabezas asienten a modo de un saludo— —Entiendo, y te agradezco la invitación, aunque no comprendo en qué pueda result

