CAPITULO 46 MES CAÓTICO Mi panza ya comenzaba a notarse un poco, me quedaban menos de seis meses con mi deseo, David no se alejaba de mí lado ni un solo instante, podía ver a Alan desde lejos, pero por alguna razón ya ni siquiera podía detener el tiempo por unos minutos, estaba presa con mi verdugo a mi lado. Él no había vuelto a utilizar el celular desde que volvimos del hospital. Cada día llegaba a la cama un regalo nuevo, dulces, chocolates, flores, ropa; admito que amaba los dulces, tenia que comer algunos, sino me ponía de mal humor; a David le divertía verme ansiosa al comerlos, pero en verdad no podía evitar hacerlo, formaban parte de una necesidad en mi dieta diaria. La doctora mentirosa jamás volvió, ahora mi tratamiento lo llevaba con la Doctora Amanda, una mujer joven, salía

