Capitulo 26

2554 Words

Mientras deambulaba arriba y abajo por la estancia, Gabrielle daba la impresión de una energía casi desenfrenada. Sin embargo, toda esta energía quedaba contenida en una hermosura inalterada. Se dedicó a pisotear los maderos y a contemplar los restos ennegrecidos de la pequeña pira durante unos momentos, antes de recuperar el control de sí misma. Eché un vistazo al cielo. Nos quedaba una hora tal vez. —Pero, ¿quiénes son? —preguntó, plantada ante mí con las piernas separadas y las manos en dos claros gestos de impaciencia—. ¿Por qué nos llaman proscritos y blasfemos? —exigió saber. —Te he contado todo lo que sé —repliqué—. Hasta esta noche no creía que poseyeran caras, manos ni voces de verdad. Me puse en pie y me sacudí el polvo de la ropa. —¡Nos maldecían por entrar en las igle

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