La vida que tengo no es tan mala, puedo salir y divertirme o incluso quedarme y no hacer nada, mis estudios los pause y tuve que tomarlos de manera virtual pues me sentía muy abrumada yendo a la secundaria. Ya me faltaba solo 1 mes y ya sería una mujer, terminaría mi secundaria y me tocaría buscar una universidad buena, ya yo tenía 18 años, era muy apresurado el terminar la secundaria, lo normal hubiera sido tal vez al tener 19 u 20, pero quería salir del ajetreo que podía provocar el tardarme más tiempo.
Estaba viendo televisión, deje que arriba ellos terminaran su escena pues no quería verlo más. La puerta principal sonaba, me levante del sillón y camine hacia ella, mire por el vidrio y Adam estaba afuera, le abrí y entro agitado y como con miedo. Me le quede mirando, su cuerpo se había aplastado junto al mío, su mano fue directo a mi boca ¿Quería silenciarme? ¿Por qué?.
Sus ojos estaban algo oscuros, me di cuenta ahí también que tenía sangre en su ojo izquierdo, su mandíbula se tensó y maldijo por lo bajo, su otra mano la puso en mi cintura y poco a poco fue dejándome en el suelo, estaba confundida, nunca habíamos estado así de cerca. Escuche unos ruidos afuera y como alguien gritaba su nombre con rabia, ¿Qué habrás hecho?, dije para mi misma.
Escuche un fuerte sonido, como si algo hubiera explotado afuera, pero que impacto en la ventana de la puerta y se estrelló contra alguna pared, me puse pálida, mire a donde impacto eso y vi un orificio en la pared que daba al salón, busque a Adam con la mirada y su mirada se volvió fría, saco algo detrás de su pantalón y me hizo señas de que corriera, me levante apresurada y cuando empece a correr, vi que lo que había sacado de su pantalón era un arma, una CALIBRE 22 para ser exactos. Era liviana pero potente sin duda. Nunca creí que él tuviera esas cosas. Corrí a mi cuarto y en una mochila metí ropa y cosas necesarias, no sabía qué pasaba, pero sin duda no iba a quedarme allí, me asome un poco por la ventana y vi a varios hombres apuntando y disparando a mi casa.
-! Sal maldita sea ¡, - grito uno de los hombres, era un poco robusto y alto, no sé que querían con Adam, pero no iba a dejar que le hicieran daño, tire la mochila por la ventana a su cuarto de Adam y les grites unas cosas y salte, solo sabia que iban a atraparme!
Punto de vista de ADAM.
Escuche como Mía les grito algo y se lanzó a la ventana de mi cuarto, pensaba que loca la van a matar por mi culpa, tuve que correr, los distraje y fui por ella, entre rápido a mi cuarto, tranque la puerta y le lance mi ropero para poder dejarnos algo de tiempo. Busque a mi Mía y no se veía por ningún lado, en eso escuche sollozos en el baño, estaba cerrado con llave, intente abrirlo y entonces ella gritó diciendo que me alejara o si no iba a lastimarme. Me reí un poco, y entonces le dije algo y ella salió viendo a los lados.
-¿Qué ha pasado? ¿Quiénes son esas personas Adam? - su voz se quebró, estaba asustada por mi culpa, la puerta sonó fuerte y le hice señas de irnos, ella me siguió, nos montamos en mi auto y acelere como nunca para perderles, mi madre no estaba, sabía que esto podía pasar y la mande lejos.
Mi madre era la única que sabía de mi doble vida y fue la que me apoyo, Mía por otro lado no sabía nada y tampoco quería que lo supiera, pero esto que paso es algo que no debe pasar de nuevo y si la hubiera dejado quien que cosas le hubieran hecho solo para dar conmigo. Era hora de contar quien era realmente.
Mía se calmó y decidido la miré.
-Hay algo que debes saber -dije algo desconfiado, pensaba que si le decía podría hacer que se alejara más de mí.
-No me digas, ¿Eres un Gánster? - me dijo chistosa, no me reí para nada, sus ojos se agrandaron y bajo la mirada.
-¿Ya lo sabías? -la miré detenidamente, debía ser calmado al contarle por qué conociéndola haría cualquier locura.
-¿Lo sabía? Yo solo bromeaba, a veces lo pensaba por la vida tan lujosa y extraña que llevas - Estaba confundida, seguramente esto era algo que ella ya había imaginado por todas las cosas que hice y que ni siquiera trate de ocultarlo.
-Siento que te haya asustado, puedo dejarte en un lugar más seguro e irme, es peligroso que estés conmigo - me puse a ver por la ventana, no quería que nada le pasara, era irónico porque ni siquiera nos llevamos bien.
-Eres un idiota, definitivamente no te dejaré, además no tengo a nadie más - Ella era tímida a pesar de tener una lengua tan afilada que podía destruirte si quisieras. La miré de nuevo y solo asentí.
Todo el camino estuvo en silencio, ya me sentía cansado, aún pensaba como me habían encontrado. Fui a una de mis casas que tenía, vivía con mi madre solo para aparentar, pero de hecho tenía varias casas alrededor del mundo. En 29 años se puede conseguir de todo, recuerdo que empece en esto cuando tenía la edad de MÍA.
Pensé que al vivir con ella podría salvarla del peligro, pero era bien sabido que nunca debes confiarte demasiado. Detuve el auto afuera de la entrada, Mía se había quedado dormida, abrí su puerta y la saqué del auto y cerré detrás de ella. Nadie incluso más que yo había venido a esta casa, ni siquiera mi madre la conocía y era mejor así, ya que no corríamos peligro por ahora.
Deje a Mía en una de las habitaciones y yo me fui a limpiar mis heridas, tenía un corte en mi cintura, el roce de una bala en mi pecho, algunos rasguños y un corte en mi ojo izquierdo. Sigo preguntándome que si no hubiera ido a verle a Mía probablemente no estaría aquí.