Adam me había dejado sola en esa casa de cristal, dijo que debía averiguar quien quería hacerle daño y por qué. No tenía a nadie, debía estar sola y esperarle, era lo que él había dicho. Era de noche ya, él había salido desde la mañana, estaba preocupada si algo le pasaba a él, iba a venir por mí después. Me senté en unos de los sillones, me tape con una sabana y me quede quieta, no quería que nadie supiera que había alguien ahí, no quería alertar a nadie, así estuviera lo más segura del mundo.
Vi un carro estacionarse afuera, pero el que bajo no era Adam, más atrás salió Adam, pero porque dos tipos lo agarraron y lo golpearon. Me asusté quería salir y ayudarle, pero esta vez no podía hacer nada, un bulto callo al suelo y los tres sujetos se fueron. Sabía que Adam era fuerte e incluso podría con esos 3 sujetos, pero algo debieron haberle dicho para que él se dejara golpear de esta manera, quise salir, pero una mano a lo lejos me señalo que no, esa mano desapareció entre el camino. Un Adam muy golpeado apenas podía entrar por la puerta, corrí a ayudarle, su cuerpo pesaba, su respiración apenas se oía, pero así en todo eso él fue capaz de decirme; ''Gracias a dios estás bien''. Sentí que ya no respiraba y no sabía que hacer, las lágrimas salieron sin parar y no tenía nada, llamar a la ambulancia solo sería un problema.
Busque cosas necesarias para curarle, le quite su blusa y tenía un gran hoyo en su estómago, no era bala, pero era cuchillo y era peor aún, se veía tan profunda que sentí que no pasaría de hoy. Sus ojos estaban cerrados y no había indicio de que estuviera respirando. Con manos temblorosas le cure rápidamente y acomode el lugar donde estaba con algunas sabanas para que no le diera frío, él era alguien pesado, cargarlo solo haría más fuerte el sangrado o incluso no podría curarse, quería pensar que seguía vivo, le hice respiración boca a boca, pero solo un pequeño quejido fue lo que escuche, al menos era eso y no nada.
Me sentía cansada, mis ojos me pesaban y solo tenía una misión, no dejar que esta persona muriera. Necesitaba dormir, era más consciente despierta que estando a punto de dormir. Su hombro se veía cálido, me acosté a su lado, y solo sentí un sueño profundo.
Punto de vista ADAM.
No sabía que había pasado, era consciente de que había dejado a Mía sola e ido a resolver este maldito problema, pero no pensé que estos malditos me hubieran hecho esto, entre sueños me moví, pero me encogí al sentir un dolor punzante en mi estómago, abrí mis ojos un poco y me encontré con todo mi cuerpo vendado, un pequeño cuerpo yacía a mi lado, me gire y Mía dormía, su ceño estaba fruncido como si estuviera teniendo problemas para dormir. Quería abrazarla, pero si lo hacía probablemente la asustaría. Tan rápido como lo pensé la vi sentándose y frotando sus ojos. Me vio que había despertado y salió corriendo, volvió con un botiquín y saco unas pastillas, sus ojos estaban vidriosos ¿Se había preocupado por mí? ¿Había llorado?
Me tome las pastillas rápido y me levante haciendo un poco de esfuerzo. Ella seguía mis pasos cuál gatito para ver que no me pasara nada. Era gracioso en parte, pero sentía que ella no debía estar viviendo esto. ¿Cuántas veces tendré que ser herido para que ella se dé cuenta de que debe alejarse? De hecho ya lo había decidido, la mandaré con mi madre, es lo mejor.
Era una niña prácticamente, o a mí me parecía, pero en cierto modo me sentía atraído por ella, por su pequeño y esbelto cuerpo, por ese largo y desordenado cabello. Ella era tan frágil que era injusto tenerla aquí conmigo cuidándome, esto jamás lo quise así, pensé que ella se quedaría en casa y nunca me seguiría, pero algo dentro de mí quiso llevarla y traerla aquí conmigo, sé que no tiene a nadie, pero aun así sentía miedo. El solo pensar que le hubiera pasado algo y más por mi culpa, pero hubiera odiado por toda mi vida. No suelo ser así, jamás pensaba en una chica en específico siempre tuve muchas y todas las usé, pero ella están diferente que ni yo quiero involucrarme para no hacerle daño, pero maldición están hermosa que siento que no podre resistirlo un día más y la haré mía de cualquier forma.
De pequeño la recuerdo, antes de que murieran sus padres, ella era feliz, pero cuando ellos murieron ella se volvió sombría y no quería comunicarse casi con nadie, conmigo hablaba, pero así fueran cosas malas incluso así ella reía un poco.
-¿Estás bien? - estaba tan distraído en mis pensamientos que había olvidado el exterior.
-Estoy bien, he aguanto cosas peores, lo más importante es que tú estés bien, es por eso que te enviaré a con mi madre - ella me miro sorprendida y algo angustiada, pero todo se convirtió en una mirada de enojo y rencor.
-¿Qué mierda crees que haces? Tal vez no sea buena con las armas, pero definitivo que en cualquier cosa te puedo ayudar, no quiero dejarte, ¿Y si algo peor que esa puñalada te pasa? No quiero tener que decirle a tu madre que has sido herido o peor te han matado -todo lo que salió de su boca era la verdad, ella no era tan inocente y debía confiar en ella, después de todo era buena curándome.