Capítulo trece
“Angustia"
Él lo podía sentir en su pecho.
Esa sensación tan desagradable que trae consigo la angustia y la ansiedad al no saber aún el paradero de su mate. Estaba asustado de que algo malo le pasará, ya una vez casi la pierde y no deseaba pasar por eso de nuevo.
Él por fin tenía la certeza de amarla con todo su ser.
—Aqua, lo siento mucho—murmuró el pelinegro un tanto triste.
Jace llevaba ya unas buenas horas de haberse separado de los otros dos chicos, pero no ha logrado encontrar ni una sola pista más del lugar en que se encontraba la castaña y eso lo está consumiendo lentamente en un caos interior.
Él por un lado se sentía culpable por no haberla cuidado lo suficientemente bien para evitar lo sucedido, pero por otra parte sabía que su loca “amiga” buscaría la forma de vengarse por haberla ignorado después de la transformación y tomarla como una enemiga más.
En su corazón presentía que su amada estaba mal por el enlace que ambos tienen.
Por lo que a flor de pie presentía las emociones experimentadas en ese momento por parte de ella y sobretodo la ansiedad junto al terrible miedo de no saber lo que estaba realmente pasando.
AquaMarine es tan inocente y eso lo sabe perfectamente Jace.
[...]
Sus orbes marrones captaron su alrededor, miles de árboles le rodeaban, siendo evidente que era un frondoso bosque algo tétrico, los sonidos nocturnos inundaron sus tímpanos no solo lo de los animales salvajes sino los de la naturaleza como tal.
Él levanto la mirada a lo alto.
El cielo estrellado se visualizo entre las hojas de las copas de los árboles, dándole una vista espectacular, estos eran uno de los pocos momentos donde el Winston podía decir que eran mágicos.
Sin embargo, no le duró por mucho tiempo porque volvió a sentir esa opresión en su pecho y esa impaciencia de querer encontrar a su diosa del mar de antemano, además que si es posible jamás la dejaría sola o a cargo de alguien más.
⟨⟨Su cuerpo yacía bajo el encanto dulce de la espuma del mar que nace bajo el claro de luna, cómo la melodía secante del piano, sigue mi rastro y conducirá a la hija del mar junto a la luna⟩⟩ De nuevo esa voz lo había tomado por sorpresa.
Jace ladeó la cabeza tratando de comprender las palabras dichas aunque está vez había sido una mujer la que le hablo a su mente.
Él ya se lo está tomando como algo normal el hecho que le informen de esa forma un tanto particular.
Jace se quedó procesando unos largos minutos, el mensaje de cierta forma es como una especie de acertijo con doble sentido, si él lograba hallar el mínimo detalle ocultó sabía que encontraría la siguiente pista.
—Sigue la luz lunar—se repitió a él mismo al entender el mensaje.
Sus ojos buscaron con impaciencia aquel rastro de luz que emanaba la luna esa noche a través de la copa en los árboles. Por suerte encontró el rastro de manera sutil, casi como si fuera una especie de pasillo luminoso indicándole el camino correcto.
Él no lo dudo más y se dispuso a ir por el sendero.
Jace lo que realmente deseaba en lo más profundo de su corazón, es encontrar a su amada princesa del mar es sana.
[...]
El Winston sintió humedecer sus manos de los mismos nervios, había seguido al pie de la letra las indicaciones de la misteriosa mujer pero aún no ha encontrado absolutamente nada que le indique el paradero de la chica.
No obstante, se quedó estupefacto al observar frente a sus ojos el posible lugar donde se allá su AquaMarine algo tétrico e inhóspito para estar en mitad del bosque, siendo un potencial en posibilidad.
Una cabaña abandonada se alzaba en mitad del bosque, el musgo detonaba el gran desgaste en la estructura, además que la madera esta bastante carcomida por el agua, y sin mencionar los vidrios rotos de la ventana junto a la puerta que estaba sobrepuesta.
Sin embargo, se alerto al darse cuenta que la puerta principal estaba siendo removida por lo que tuvo que ocultarse tras de unos matorrales secos, detallando como una silueta masculina salía desde el interior de la cabaña.
Él sintió su sangre hervir al percatarse de quién se trataba.
Era él.
Jace apretó los nudillos con furia al ver la figura gozante de Jhonny en la entrada, mientras que este simplemente reía alegre por todo lo que ha logrado hacer en poco tiempo y sin necesidad de mucho esfuerzo.
El hijo de la luna busco con la mirada algún rastro de su ex amiga, pero al parecer el vampiro estaba solo sin ella. Además que no perdió la oportunidad de hallar una posible entrada secreta al interior de la cabaña sin necesidad de ser descubierto, porque aunque el sea una enorme bestia en fase, sabe perfectamente que el vampiro no está solo sino que hay más presencia cerca suyo.
El lugar apestaba a viles chupasangre, pero a su vez hay un aroma tan extasiante para él.
Ya la luna estaba en su punto más alto y Jace se le está haciendo bastante difícil mantenerse en su forma humano, puesto que si cambia su olor de lobo alertaría a todos los seres amantes de la sangre de ese lugar.
Él no deseaba poder en más peligro a su Aqua.
En el momento justo en que el vampiro se fue de allí en sentido contrario a su posición, sabía que no podía seguir perdiendo tiempo debía poner manos a la obra para lograr entrar a la cabaña sin llamar la atención de nadie.
Él se acercó a pasos sigilosos a un costado del lugar abandonado, había logrado detallar una ventana rota que podía usar para ingresar al lugar pero primero tenía que ver si es seguro o no.
Y al ver que no había nadie, era el momento de actuar...
Él iría por su princesa del mar...
Su lobo interior estaba dispuesta de salir a acabar de una vez por toda con aquellos seres causante de tanta angustia y miedo en su mate.
Él lo más profundo de su ser deseaba que en ese lugar que encontrará el amor de su vida, sana y poder terminar de una vez por toda con el horrible lazo que lo une a un pasado.
Aunque ahora ese hecho le provocaba una risa burlona por una absurda guerra hacia su persona por un capricho de una mujer con pensamientos de adolescente.
Continuará ...