Capítulo dieciséis
“Compromiso”
AquaMarine observó como Jace salió corriendo por la arena de la playa, dejándola atrás mientras reía a carcajadas felizmente.
Ella no se inmutó, lo dejó relajarse un rato como si fuera un pequeño niño, después de lo ocurrido en la noche ambos han amanecido de muy buen humor.
Por fin estaban disfrutando juntos un momento y en completa paz.
Ella solo se dedico a detallar el hermoso paisaje a su alrededor, la brisa marina choca contra su rostro, la arena bajo sus zapatillas y la sinfónica que hacía el oleaje que impactaba en la tierra.
Ella amaba con cada fibra de su ser al mar y al chico que esta a su lado.
—¿Ya te dije cuánto te amo el día de hoy?—le pregunto el chico, con una sonrisa divertida en el rostro.
Ella volteo a mirarlo y no lo pudo negarse.
Un humano la hacía doblegarse sólo con un gesto de picardía.
—No me acuerdo—habló la castaña en son de juego.
Él se acercó hasta ella para plasmarle un dulce beso en los labios.
Sus ojos estaban cautivada por tal maravilla natural, el mar tenía un vaivén cálmate en cada ola que trae hasta la orilla. Nunca había entendido a los mortales, siempre renegando todo cuando tenía un mundo completamente perfecto para ellos.
—Aqua.—le llamo con suavidad el pelinegro en un tono de voz nervioso.
Ella dirigió su atención al hombre lobo, tratando de entender el motivo por el cual se coloco de tal manera.
—Yo...—titubeo el pelinegro con más impaciencia, para continuar hablando.—Yo quiero pedirte—añadió con un poco más de firmeza.
Él llevo una de sus manos a su bolsillo para sacar una pequeña caja de terciopelo azul y de esta manera realizó un movimiento rápido para colocarse de rodilla frente a ella con una suave sonrisa.
—¿Quieres casarte conmigo?—formulo la pregunta, a la vez que abría la pequeña caja dejando expuesto el contenido.
En su interior había un aro de oro plateado con una hermosa joya de color azul brillante, y fue fácil para AquaMarine saber de cual se trataba.
Un zafiro azul que simboliza sabiduría, nobleza, sinceridad y fidelidad, una de sus piedras favoritas.
AquaMarine se tapó la boca con la mano para tratar de ocultar su sorpresa, aquello la había dejado sin palabras aunque su corazón en ese momento estaba que explotaba de felicidad en su pecho.
Él sintió como la ansiedad por saber la respuesta le estaba ganando, pero se relajo al ver el gesto emitido por la castaña.
Ella comenzó a mover cabeza de arriba hacia abajo en un asentimiento, mientras que en sus labios se formó una gran sonrisa radiante.
Jace saco la sortija de la cajita, para tomar con delicadeza la mano de la chica y ponerle el anillo en el dedo anular dando como formal su compromiso.
La hija del mar se quedó contemplando la joya en su dedo por un momento, nunca se le pasó por la cabeza que Jace le pediría matrimonio o si quiera que lo de ellos funcionará, pero ahora estaba dispuesta a ser su esposa.
Él la miró detallando cada expresión de su princesa del mar, esa niña le había robado el corazón de una forma tan pura y bonita que realmente estaba agradecido con la vida de su llegada.
—Estoy tan feliz de que el mar y la luna escucharán mis súplicas cada noche.—habló de forma pausada.—Y me hayan dado el privilegio de haberte conocido porque sin ti mi vida no tiene sentido—agregó, mirándola fijamente a los ojos.
AquaMarine lo abrazo fuerte por el dorso, a la vez que escondía su rostro en el pecho de él por lo menos todo había salido perfecto ambos lograron volverse el complemento del otro y amarse sin condiciones.
Él daba su vida por ella y viceversa.
Una sonrisa se dibujo en los labios de la castaña con tales palabras su corazón se estremeció con gran gozo en el pecho, por fin había logrado encajar en un lugar.
Ella simplemente se inclino hacía delante uniendo sus labios junto a los de él en un suave beso tal delicado como la dulce brisa en los pétalos de una rosa, se dejo ir con la suave caricia que le basto para cerrar los ojos deshaciéndose de todo y recomenzando, provocó desear cada vez mas la boca que desea, la boca que su mano elige, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por ella para disfrutar la eternidad.
Él se separó lentamente tan sorprendido por aquella acción, pero decidió no tomarlo en cuenta sino seguir manteniendola calmada y que sobretodo disfrutara del momento romántico entre ambos.
Así que la tomo de la mano para darle un beso allí como si se tratará de su diosa griega.
―Estoy tan feliz con la vida de haberte encontrado en el preciso momento, porque estoy seguro que nadie en este mundo te amará tan perdidamente como yo, mi amada―le susurró aquellas palabras tan cerca de su oído tan dulce y delicado.
Aqua se sintió tan metida en una marea de sensaciones además de sentimientos tan vivos, fuertes y explosivos, provocado por su amoroso hombre lobo apasionado.
—Yo también te amo con todo mi ser, Jace—le confesó la castaña con dulzura.
La chica dirigió la mirada hacia el basto horizonte, pudo notar como el sol se empezaba a ocultar lentamente, generando un ocaso pero a su vez una escena espectacular y mágica ante los ojos de ambos casi como si estuvieran en una película romántica.
Jace paso suavemente su brazo sobre los hombros de su prometida para acercarla más a su pecho, deseando estar de esa manera por siempre.
Ese día todo había salido de maravilla, por fin el destino ha jugado a su favor, después de la tormenta ha salido el astro solar en la vida de ambos.
Cuando se ama no hay castigo, temor ni condolencia; es sólo placer y como tal, no debe ser juzgado de bueno o malo. El amor es sólo regocijo y está fuera de las críticas; las valoraciones están de más. De la misma forma, los actos que se hacen a favor de él son la afirmación a la voluntad, estando más allá del bien y del mal. Ama todo lo que puedas y nunca te detengas por falsos prejuicios, que lo único que hacen es engañarte.
AquaMarine sintió una gran dicha de tener la oportunidad de enamorarse una vez más sin miedo a fracasar.
Continuará...