Capítulo dieciocho
“El significado de amar”
AquaMarine desde hace tiempo tenía tantas preguntas que hacer pero que siempre mantuvo guardada para ella misma, y que en ese momento con la paz que sentía al ver a su ahora esposo dormido plácidamente a su lado.
Amor.
¿Qué es el amor?
Es un profundo sentimiento en tu ser que te asusta y sobretodo te llena de una alegría que ni siquiera sabes de dónde sale, sabiendo ciertamente lo mucho que a veces llega a doler, aceptar a la persona tal y como es.
Un anhelo que nace y es único en los seres humanos.
Un te amo, una caricia o un abrazo.
Decir "te quiero", decir "amor", a veces no significa nada las palabras sinceras, las que tienen valor, son las que salen del alma. Porque siempre será bonito reír, amar y vivir por alguien, pero también si es preciso sufrir, llorar o morir por amor.
¿Por qué las plantas aman la lluvia?
Tal vez como el silencio extraña el ruido, como la voz susurra al mismo oído, así reciben el agua toda las alubias.
¿Por qué el can ama a su dueño?
Al igual que al otoño sigue el invierno, de la misma manera en que lo efímero a lo eterno así por el amo el can vela su sueño.
Ella observó a su nueva mascota desde hace unos días descansando a los pies de la cama.
¿Quién puede vivir sin amor?
Tan solo las mismísimas piedras,
y de ellas se aprovecha la hiedra,
también el agua las desgasta hasta que solo se tornan arena.
¿Qué es necesario para ser amada?
Tal vez sonreír, tal vez soñar
tal vez todos necesitamos un amo
sin llegar a ser su esclavo.
La castaña dirigió su mirada azulada a su amado, para de esta manera con la punta de su mano acariciarle el cabello.
—Sí pudiera te regalaría el astro rey, aunque jamás infringiría una ley. Durante meses tan solo tus palabras han sido un bálsamo para mi alma.—hablo en un tono de voz bajo para no despertarlo.— Y ahora, que yaces en mi cama que mis besos tan solo reclamas y que mis manos rocen las tuyas, aparece en mi semejante duda.—añadió, sonriendo ligeramente.
Y aún ella se preguntaba por qué lo ama tanto…
—¿Qué duda tienes, mi amor?—la voz de Jace sonó adormilada.
Él la había escuchado.
AquaMarine sintió sus mejillas arder pero aún así se arrojó sobre el para llenarle el rostro de besos como lo hace cada día desde que están casados.
—Nunca dudes en lo mucho que te amo, si esa es tu preocupación—comentó el Winston, abrazándola por la cintura.
Él la acostó sobre su pecho.
—¿Por qué estás despierta tan temprano?—le pregunto, a la vez que le acariciaba el cabello.
AquaMarine se mordió el labio inferior, no deseaba contarle que desde hace días se levanta muy temprano por las inexplicable náuseas que tiene.
—No tenía mucho de estar despierta—mintió la castaña, mientras que dirigió su mirada a otro lado.
Jace frunció el ceño al notar la acción de su esposa, sabiendo que cada vez que hacía ese gesto era porque algo no estaba bien y de cierta manera le molestaba que no le contará las cosas.
—¿Qué sucede, AquaMarine?—le pregunto en un tono serio, parando de inmediato las caricias en el cabello castaño de ella.
La hija del mar soltó un largo suspiro antes de morderse una vez más el labio inferior. Sabía que debía decirle las cosas aunque no estuviera segura de lo que le pasaba.
—Desde hace unos días me he estado sintiendo diferente— respondió, bajando la mirada.
Ella no era de enfermarse o sentirse mal, al no ser una humano como tal, todo eso la tenía muy confundida.
—¿Y por qué no me lo habías dicho?—indagó en un tono de preocupación el Winston.
AquaMarine sintió de nuevo esa horrible sensación en su estómago, una vez más su bilis intentaba salir por su boca. Así que no pudo ni decir nada, simplemente salió corriendo en dirección al baño de la habitación dejando a Jace muy confundido.
[...]
Tres golpes en la puerta de madera hicieron levantar la cabeza de la castaña para alejarla del inodoro y de esta manera proceder a bajarle el agua, mientras que observaba el agua irse.
—¿Te encuentras bien, amor?—la voz de Jace sonó al otro lado de la puerta.
AquaMarine dirigió la mirada hasta esta para dejar salir un suspiro pesado de sus labios, aún estaba tratando de recuperar el aliento y fuerza para ponerse de pie.
—Aqua, ábreme.—le pidió el pelinegro, volviendo a darle unos leves golpes a la puerta.
La castaña no tuvo de otra más que juntar todo las energías que le quedaban para colocarse de pie, e ir a abrir la puerta del baño. Jace al verle el rostro pálido de AquaMarine de inmediato la sujeto de la cintura, ayudándola a caminar hacia la cama y acomodándola allí.
Él estaba preocupado.
—Vamos al médico—habló el chico un tanto asustado de no saber lo que estaba sucediendo.
—¡No!—exclamó la castaña, sentándose sobre el colchón de la cama.—Tú debes ir hoy con los chicos a custodiar—le recordó, tratando de ponerse de pie.
AquaMarine sintió un suave mareo pero no le tomo importancia, sino que se coloco levanto sin emitir ninguna queja o mal gesto.
Ella sabía que Madeleine había aparecido y que estaba lista para cualquier cosa.
—No iré contigo en ese estado, necesito que te mejores—habló el Winston con seriedad sin dar su brazo a torcer.
AquaMarine apretó los labios, dándose resignada de una vez por toda, sabía que no le podía ganar una batalla y ni siquiera de miradas a su esposo cuando realmente está decidido.
—Bien, vamos al médico—comentó la castaña, yendo al armario para buscar algo cómodo.
Él soltó una risa triunfador porque logro su prometido sin mucho esfuerzo.
[...]
AquaMarine estaba impaciente moviendo sus pues involuntariamente, mientras esperaba en la sala de espera su turno, volteo a mirar a Jace pero el parece lo más tranquilo del mundo.
—Señora Winston, el doctor la está esperando—le informo la secretaria desde su puesto.
AquaMarine sonrió inconsciente, aunque no se acostumbra a qué la llamen de esa forma pero después de todo ahora era una señora casada y es normal.
La castaña se puso de pie seguida del pelinegro, para ir ambos a la oficina del doctor sin perder más tiempo, era el momento de saber lo que realmente está pasando por su cuerpo.
[...]
El doctor leía con paciencia los recién exámenes de las muestras sanguíneas de la castaña, además que la sorpresa de su rostro no pasó desapercibido por ambos esposo que estaban ansiosos.
AquaMarine no dejaba de mover sus pies inquieta en su silla y sin mencionar a Jace que no paraba de pasarse la mano por su cabello oscuro.
—Es sumamente interesante, ella posee una estructura genética totalmente diferente a las nuestra, como si fuera humana y a su vez no—habló el médico, luego de un largo rato callado.
AquaMarine se quedó completamente confundida sin saber a lo que se refería.
—¿Y eso que significa?—preguntó el Winston preocupado.
El médico se quedó mirando al hombre lobo por un momento para volver su mirada a los análisis sanguíneo.
—No es algo común pero ella está bien, aunque si tiene algo—les informo, colocando las hojas de nuevo en la mesa.
El rostro de ambos Winston se transformo en preocupación pura, sin entender lo que estaba sucediendo como tal, y ya AquaMarine está pensando lo peor.
Ella pensó que se iba a ir de ese mundo, y dejando solo a su Jace.
—No es nada grave, de hecho creo que los alegrará—añadió el doctor, mostrando una pequeña sonrisa.
Jace estaba apunto de que su corazón colapsará de solo tener el pensamiento de que algo malo pasa con su esposa.
El doctor noto la intensidad en el ambiente por lo que para relajar la situación, le pasó las hojas de los análisis a ambos esposo para que vieran a ciencia cierta lo que tenía la castaña.
El primero en leer fue Jace que con tan solo leer el resultado, se quedó estático en su lugar pero eso no le impidió sonreír ampliamente de la emoción.
AquaMarine frunció el ceño sin entender lo que estaba pasando, por lo que tomo los papeles en sus manos para intentar entender todo de una vez por toda.
La boca de la castaña se formó en una perfecta "o", dejando caer las hojas al suelo de la impresión, mientras que llevo la mirada hacia su esposo que estaba dando brincos de la emoción.
Ese resultado acaba de cambiarles la vida por completo, ahora sí que fue muy radical, aunque no quedaba duda que ha sido la mejor noticia en su vida.
Ella estaba feliz, ansiosa y nerviosa a la vez, no sabía como eso era posible pero allí está dispuesta a dar su vida si lo amerita.
Ahora sí ha encontrado un nuevo significado de amor...
Todo lo que se hace por amor, se hace más allá del bien y del mal.
[...]
AquaMarine soltó un largo suspiro de sus labios, esperando a que su esposo llegará de su ronda vigilando de que ningún vampiro hiciera un desastre en la península. Además que con la nueva aparición de Madeleine ha puesto en alerta a todos.
Ella escucho la puerta principal abrirse.
—¡Amor, ya llegue!—grito un hombre desde la parte baja de la casa.
El primero en recibirlo fue un ladrido de su mascota Artemis, un Golden retriver.
Jace llevo hasta la entrada de la habitación para observar a su esposa sentada en la cama esperándolo. Por lo que entro al interior, caminando hacia ella con una pequeña sonrisa.
AquaMarine simplemente abrió sus brazos para recibirlo con un gesto de ese tipo.
—¿Cómo te sientes, amada mía?—le pregunto el pelinegro, siendo acunando en el regazo de la castaña.
—Bien, no te preocupes ya no es tan prolongado—contestó la hija del mar con tranquilidad.
Él pelinegro la abrazo un poco más sin hacer mucha presión en ella, sabía que no podía y más con los cuidados que le indico el doctor durante ese periodo.
—Hoy la intentamos cazar la manada—le contó el Winston, tratando de ser suave con las noticias.
AquaMarine sintió un escalofrío por todo el cuerpo al recordar todo lo vivido en el tiempo que Jhonny la encerró, aún tenía las marcas de cicatrices generadas por la cadenas en sus muñecas y tobillos, además que le había generado un trauma terrible a la oscuridad o el estar completamente sola; siendo esa la razón de la adopción de Artemis.
—¿Y qué sucedió?—le pregunto impaciente la castaña.
El pelinegro soltó un largo suspiro pesado, está más que listo para soltarle todo el cuento a su esposa pero primero se acomodo a un lado de ella.
—Quiere acabar conmigo por haber matado a Jhonny—bufó las palabras con un severo malestar de desprecio.
Él aún no lograba entender el motivo por el cual su ex amiga se había relacionado con ese vampiro que solo la usaba, además que descubrieron que el la maltrataba cómo lo hizo con AquaMarine.
—Pero y si te hace daño o si nos hace daño—habló de manera acelerada, llevando una de sus manos a su abdomen ligeramente inflamado.
El Winston observó la acción de su esposa y de inmediato llevo su mano sobre la de ella para darle una suave caricia.
—Ella no me va a lastimar o te volverá hacer daño, sobre mi c*****r dejo que las lastime.—afirmo con firmeza sus palabras, a la vez que la miraba fijamente.
Él no permitiría que algo le llegará a suceder de nuevo a su mate y menos en ese estado en que se encontraba.
Madeleine ha vuelto y ahora el gran temor de AquaMarine se está haciendo realidad...
La felicidad no puede durar para siempre...
Ellos sabían que en cualquier momento la tormenta volvería a tocar su puerta, pero la dicha de ahora tener un motivo por el cual dar todo, los mantenía con la fortaleza que los hace ser mejores.
Por ella.
Y aunque no estuviera aún en ese momento a sus lado, estaban consientes que la espera se iría en un abrir y cerrar de ojo.
Sus vidas darán una vuelta inesperada...
Fin