Respiré hondo, abrí la puerta de mi habitación y me detuve en seco. Se oían voces en la cocina, me acerqué sigilosamente y me asomé por la esquina. El doctor hablaba con Thiago y gesticulaba con excitación. Sentí náuseas en el estómago, porque fuera lo que fuese, no sería bueno para mí. —Lo he descubierto—. Declaró el doctor. Thiago se pasó una mano impaciente por el pelo. —¿Descubrir qué? —Cómo hacer que le suba la leche a Blanca sin estropearle la figura ni marginarla unos meses. Thiago se animó ante esa afirmación. —Adelante. Tengo varios clientes dispuestos a pagar mucho dinero por eso. —Le quitaré el DIU y puedes dejar que se quede embarazada. Alrededor de las doce semanas, practicaré un aborto. Mientras esté embarazada al menos nueve semanas, le subirá la leche después de que in

