Me quedé estupefacta al ver el rumbo que las cosas habían tomado, simplemente me era imposible creer que Aramis estuviera expulsando a Larisa solo por unas cuantas palabras de una mujer dolida. —Aramis, no hagas esto —intervine y me puse delante de él —las palabras de Larisa son debido a la molestia que ocasiona mi presencia y dudo mucho que pueda hacerme algo. Déjala ir y hagamos como que nada de esto ha sucedido. —Pero Dagny, ella se ha atrevido a amenazarte. Simplemente, no puedo dejar pasar esto solo porque sí. —Las amenazas muchas veces quedan en el camino, estoy segura de que Larisa no me va a hacer algo porque sabe que las consecuencias son serias. Ahora por favor déjala ir, quiero descansar y nada más. —Qué curioso —Aramis miró a Larisa —. ¿Has visto? La mujer que quisiste heri

