Un beso. ... En el momento que la puerta es abierta, Beatrice entra no sin antes cerciorarse de que nadie la está siguiendo o viendo. La puerta es cerrada detrás de ella y avanza, la persona que la espera le da una corta sonrisa y ella toma asiento en el sofá diagonal. Beatrice intenta mantenerse al margen de las cosas, pero es que las injusticias son detalles que ella no tolera y obviamente, está casada con un hombre injusto con sus hijas, uno que la verdad ya no la hace sentir especial y lo único que ella espera es seguir cuidando de las hermanas Torrens hasta donde le alcance el tiempo o incluso la vida. –Hable con Eva –comenta a la persona que la esperaba. –Esta dudosa de algunas cosas, pero la aconseje por su bien y el de sus hermana. –Y también por tu bien, Beatrice –la castaña

