Me encuentro hospedada en la casa de mi nuevo padre, para mi sorpresa está en la misma calle que la de mi ex familia y la familia de Alexander, ahora entiendo por qué huyó tan lejos cuando se enteró lo de mi madre. Veo al hombre sentado a la cabeza del enorme comedor, se encuentra sonriente con mi hijo en brazos, su mirada es de orgullo, de amor mientras lo acaricia, ambos comparten el mismo color de ojos, aunque la mirada de David es como la de su padre, igual que sus cabellos dorados. Suena el timbre y sé quienes han llegado, Amanda y Armando pidieron venir a cenar para despedirse de nosotros, entendiendo la situación decidieron dejarnos ir sin avisarle a su hijo, sabiendo que es lo mejor para su nieto y para mí. Saludan con cariño a Mauricio, abrazándolo con fuerza, sus ojos brillan al

