Los días fueron pasando en su acostumbrado ritmo natural, pero para mí los quince días que llevo aquí y que los doctores decidieron, en principio, se llevara a cabo el proceso de observación para darme el alta, se hicieron eternos. Obviamente que en ese tiempo en compañía de los chicos hicimos una planificación tan elaborada que parecía un golpe estratégico al gobierno. Era necesario dedicarse a cuidar los detalles. Estamos en territorio desconocido donde lo único que tenemos a nuestro favor es el apoyo de Gabo y su gente. No sabemos cómo se llevará a cabo todo, así como tampoco tenemos la certeza de que Ana esté allí en la zona que Gabo identifica como parte del territorio del desgraciado ese. —¿Cómo te sientes hoy? —Me pregunta Leroy a modo de saludo al entrar a la habitación. Precisa

