A la expectativa, por no saber qué podía encontrarme, manejé en silencio. El aeropuerto está algo distante, a una hora de del centro y otro cuartos e hora más del Resort. La poca iluminación que hay en la vía, no ayudó la posibilidad de transitar con la rapidez que quería llegar. Me tocó poner la paciencia que normalmente no tengo. —¡Qué vaina! —Me quejé y le di un golpe al volante en el centro del volante. —Calma hermano —Me dijo Leonardo—. Se nota que llovió recientemente en esta parte, dale con cuidado, no queremos volcarnos por querer llegar antes —Me advirtió—. Lo que sea que vayas a encontrar, lo sabrás llegues rápido o no. Bájale un poquito a la ansiedad. —Ja —Aduje en rechazo a que tiene razón. Al llegar me bajé en la entrada y le hice seña a Yanes para que se acercara. —Estac

