07.

1147 Words
No espero una respuesta sincera de su parte, aunque Zah anhela eso... Ambos deseamos que ella confíe en nosotros, pero sé que confiar no es algo por lo que destaquemos los pícaros. Ella se aleja un poco. Tal vez mi olor la haya intimidado en lugar de atraerla. Observo su postura: espalda encorvada por miedo e instinto. Todo en ella le indica que debe someterse. Un macho grande y de un rango superior al de ella... Todo le grita que huya, pero el vínculo de compañeros debería ser suficiente para mitigar eso. Sé que tiene traumas, pero al menos mi olor debería hacerla dudar. —Estoy esperando tu respuesta. —Ella tiembla, y coloco mis manos en mis rodillas, frotándolas. No es un buen sentimiento ver cómo me teme. Tenso la mandíbula tan fuerte que estoy a nada de romper alguna de mis muelas. Veo cómo se coloca en posición fetal, con las rodillas pegadas al pecho. Sigue sentada, pero ahora cubre su cabeza con las manos, escondiendo su cara entre las rodillas. —No, no quiero darte una oportunidad —susurra. Suspiro y me levanto. De inmediato me arrepiento al ver cómo se encoge. Sé lo que hace o al menos lo que espera: un golpe o varios, una reacción violenta de mi parte... Algo que nunca tendrá. —Gracias. —Ella queda inmóvil, pero aun con miedo levanta la cabeza—. Te agradezco por no jugar con mis sentimientos. Creeré cada palabra que digas. Tienes mi plena confianza hasta que la rompas. Sus ojos son cautivadores. Sus pestañas se camuflan con el tono de su piel, pero aun así son abundantes. Cada pestañeo es un regalo. El simple hecho de verla es una dicha. Aún no puedo creer que esté aquí, por fin. —¿Tienes hambre? «¿Cuándo fue la última vez que comió?» Ella no parece querer responder. Por suerte, escucho cómo tocan la puerta. Ya había revisado si tenía algo para hacer una comida rápida, pero no tengo más que cerveza y una cebolla larga marchita. Abro la puerta y encuentro a la omega con la canasta. Agarro la comida. —Ni una palabra de esto a nadie —advierto por el enlace mental. —Sí, Beta. Cierro la puerta con el pie. El olor de ella ya está por toda la casa. Es algo delicioso, pero es obvio que no pertenece a la manada. Cuando llego a la sala, ella no se ha movido. Me siento en el suelo frente a ella y saco las frutas y verduras de la canasta, además de un buen pedazo de carne. Creo que es mejor que coma algo no procesado ya que no sé qué puede o no soportar su estómago. Aunque la comida procesada no va a matarla, podría darle un revoltijo nada agradable. —Toma todo lo que quieras. —Ella deja de proteger su cabeza, pero aun así mantiene las rodillas contra su pecho. —¿Qué debo darte a cambio? —Nada. —Ella no me cree. No se mueve, y antes de que se cierre de nuevo, acerco la canasta hacia ella—. Está bien, solo quiero que no huyas. Ella agarra rápido una zanahoria y le da un mordisco pequeño. Me sorprende que no tome la carne. —Está bien —vuelve a susurrar, y yo sonrío. —Todo es tuyo. Traeré más mañana. Estoy acostumbrado a cazar. —Dejo la canasta al lado de ella—. ¿Tú cazas? —No —responde tras terminar la zanahoria. Sonrío cuando toma una manzana. Me alejo de ella para darle espacio y evitar que deje de comer. Es simplemente hermosa, atrayente, cautivadora y mil cosas más que no logro formular en mi mente. —Es nuestra —afirma Zah, y no puedo estar más de acuerdo. Cuando termina de comer, me acerco, no muy rápido. Agarro la canasta y ella sigue cada uno de mis movimientos. Coloco la canasta en la pequeña mesa frente al televisor. —¿Me puedes acompañar? —Ella asiente. Espero a que se levante y comienzo a caminar, ella nunca deja su bolso. De reojo miro hacia el librero y descarto la idea; aún es muy pronto. Subo las escaleras con ella detrás de mí. Paso de largo la primera puerta y en la segunda entro. Cuando ella también entra, abro la puerta del baño. —Te puedes quedar aquí. Todo lo que ves te pertenece ahora. Aquí puedes hacerte... Esto es... —Señalo la ducha. —Sé lo que debo hacer —me corta. Creo que se enojó. —No quise ofenderte. Yo, cuando llegué, no sabía cómo usar un lavabo. No me bañé por una semana hasta que uno de mis amigos me dijo que apestaba. Fue lo más vergonzoso de mi vida... —Estás hablando de más —gruñe Zah. Se me hace tan fácil hablar con ella. Sé que es el vínculo... o tal vez es el hecho de que me pone nervioso conocer seres nuevos. —Te dejo para que... hagas lo que quieras. Si necesitas más almohadas, sábanas o toallas, no dudes en llamarme. Estaré pendiente. La observo. Ella mueve la cabeza de un lado a otro, examinando cada detalle, y empiezo a dudar. «¿Le agradarán los colores? ¿Hay pocas cosas? ¿Preferirá espacios pequeños o grandes?» —Podemos cambiar la decoración si no es de tu agrado. —Ella me observa, pero no habla. Decido salir al ver que se queda inmóvil. Apenas cierro la puerta, me arrepiento. Debería haberla dejado entreabierta; el simple hecho de no verla me hace mal. Voy al otro cuarto. Es solo un gimnasio. Juego con mis manos. No me preocupa el balcón. La puerta suelta un chillido porque no la he engrasado. Me acuesto en el suelo con mi antebrazo detrás de mi cabeza. Intento cerrar los ojos, intento dormir para que las horas pasen rápido, pero me es imposible. Siento tantas cosas: emoción, ansiedad, ganas de saltar, de contarle a Kurt, pero al mismo tiempo esconderla de todos, que sea solo mía por un tiempo más. Quiero pedirle consejos a la Líder, ir con el pequeño y contarle que tendrá una tía y, próximamente, primos con quienes jugar. Me levanto y salgo del cuarto para sentarme al lado de la puerta. Saber que estoy a solo metros de ella me calma un poco. «Al fin está aquí. Ya no más espera. Ya estoy completo.» Las horas pasan y apestan tanto como me agradan. El simple hecho de recordar que esa hermosa hembra de ojos cautivadores está del otro lado me emociona. Apenas calculo que los primeros rayos de sol deben estar tocando los árboles, me levanto y abro la puerta solo unos centímetros. Sonrío cuando su olor me golpea y veo el pequeño bulto en la cama junto a la hermosa melena rojiza.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD