Franco se puso de pie como un energúmeno, prácticamente pasó por encima de las personas que se encontraban en la junta y agarró del cuello a Stephen. —No se te ocurra poner las manos en mi hija, y menos asegures que te casarás con ella —amenazó resoplando agitado—, no me conoces Stephen Koch, no te busques un enemigo letal. Tyler se sacudió del agarre de Franco, la ira, el odio, reverberó en sus venas, miró con profundo resentimiento a Rossi. —Eres tú el que no me conoce, no sabes con quién estás tratando. —Irguió la barbilla, cuadró sus hombros—, esto apenas comienza, no te tengo miedo —advirtió, luego enfocó su oscura mirada en las demás personas, en especial Susan—, los demandaré. —No es la primera vez que nos enfrentamos a una demanda. —Thiago se puso de pie—, aléjese de Georg

