Joaquín plantó su vista en el video, la sangre corría con fuerza en sus venas, percibía una extraña sensación de zozobra, no quería dejarse llevar por los celos, sabía que no eran buenos consejeros y que cualquier gesto inocente lo iba a ver con otra intención, pero no por eso dejaba de dolerle el corazón, inhaló profundo y observó con atención las imágenes. «Quizás sea solo un amigo, pero por qué llora, por qué confía más en ese hombre que en mí. ¿Quién diablos es?» La garganta se le secó. —¿Sigues en la línea? ¿Quieres que vaya y los encare? —La voz de Thiago lo sacó de sus cavilaciones. —No, claro que no, no se te ocurra —advirtió Joaquín, este es un tema que debo resolver yo solo. —¿Quieres que le pregunte a Georgina? Puedo sacarle información. —No, porque seguro Gina le va

