Gianna llegó a Roma, entró a su apartamento, dejó casi en la puerta su equipaje y se desplomó en uno de los muebles, resopló, su papá en el avión le había hecho un montón de preguntas, pero ellas las había evadido todas, quería descubrir ese misterio a su modo —¿Quién será esa persona? —se cuestionó, se quedó pensativa, y tenía dos sospechosos: Francesca y Tommy, claro que de él nunca más supo, desde el día que la abandonó—, esa mujer con tal de quedarse con Joaquín, es capaz de todo, pero…¿cómo sabe de mis hijos? —se preguntó—, a menos qué todo haya sido un complot. Entonces no perdió más el tiempo, corrió a su alcoba, se colocó unos pantalones de mezclilla negr0s, una chompa del mismo color, se calzó unos tenis, se cubrió el rostro con la capucha, cambió el chip de su móvil a otro, pu

