Gia los observó con ternura, los invitó a sentarse junto a ella, uno a cada lado, los abrazó. —Me voy antes porque tengo unos problemas en mis restaurantes —explicó—, tranquilos, no me he peleado con su papá, y si eso llegara a suceder, no influye mi cariño para con ustedes, yo siempre seré su amiga, no los voy a abandonar, y menos desaparecer sin despedirme, ni decirles nada, los problemas de los adultos son eso, para adultos, y ustedes no deben verse afectados, a menos de mi parte nunca pasará. —Besó la frente de cada uno—, solo me alejaré el día que ustedes me lo pidan. Los pequeños la abrazaron muy fuerte, la cercanía con ella, los hacía sentir seguros. —Pensamos que nos abandonarías como lo hizo… esa señora —expuso Lionel. —No, yo jamás haría eso, lo saben, los quiero mucho, y

