—Esto hay que celebrar —propuso Mariluz a su primo y novia. —Es una buena idea, pero hagámoslo en casa, no quiero dejar a los niños solos, y que se aprovechen de eso para volver a demandarme —propuso Joaquín. —Entonces preparemos algo en tu casa —sugirió Gianna, lo tomó del brazo, y recordó ese nombre. —¿Conoces a alguien que se llame Tayler? —indagó. Joaquín frunció el ceño, negó con la cabeza. —No, que yo recuerde. ¿Por qué? —indagó miró a Gianna a los ojos. —Escuché a Francesca mencionarlo, o quizás me confundí, no estoy segura, bueno vamos, debo ir antes al apartamento, mis papás quedaron en visitarme, no pudieron venir más antes. —Comprendo —expresó Joaquin, entonces subieron al auto, y luego de unos minutos dejaron a Mariluz en el edificio en el cuál vivía Joaquin, y ense

