El helicóptero aterrizó en las afueras de Catania con un suave zumbido, levantando una nube de polvo. Nicola bajó del helicóptero primero, su rostro serio, pero con una expresión de satisfacción oculta. Sabía que había dado un paso importante en la venganza de Simone. Tras él, bajaron dos hombres cargando el cuerpo inconsciente del prisionero, amarrado y con signos evidentes de las recientes palizas. A pesar de su estado, aún respiraba, y eso era todo lo que necesitaban. Greta y Giulio esperaban en silencio, observando cómo el helicóptero se alejaba lentamente en el cielo antes de volverse hacia Nicola. Greta se adelantó con rapidez, su corazón acelerado, y lo primero que hizo fue rodearlo con sus brazos, abrazándolo con fuerza. Nicola sonrió con suavidad, devolviéndole el abrazo mien

