Simone estaba tendido en la cama, su cuerpo desnudo entrelazado con el de Greta, que dormía plácidamente a su lado. Sus respiraciones eran lentas y acompasadas. Habían hecho el amor hacía apenas un rato, sus cuerpos aún calientes y entrelazados, pero la mente de Simone no estaba tranquila. Había algo que lo mantenía inquieto, como una piedra en su pecho. La información que había llegado a Angelo Queen. Eso lo perturbaba mucho. ¿Qué pretendía Angelo con esa información? La paz entre ellos era frágil, una tregua forzada impuesta por la Commissione, una paz que ninguno de los dos podía romper sin consecuencias desastrosas. Simone sabía que Angelo no era un idiota, no sería tan imprudente como para desobedecer una orden directa de la Commissione. Romper la paz sería un s******o para ambos

