—El día pasa muy lento. Ginevra se quedó observando el horizonte desde la ventana, sintiendo el vacío que se iba apoderando de ella a medida que el día avanzaba. El sonido de los coches alejándose le indicó que Alessandra, la madre de Angelo, se marchaba. Renata también había salido temprano, despidiéndose de ella con su habitual sonrisa antes de que pudiera disfrutar del desayuno. Sin embargo, el día se le había escapado, y ahora, una vez más, estaba encerrada en esa habitación, sola con sus pensamientos. Escuchó la puerta abrirse y se giró rápidamente, encontrándose con Angelo. No sabía exactamente qué estaba haciendo, pero algo en su comportamiento le decía que la guerra contra Simone Greco no estaba avanzando de la manera que ella esperaba. El aire estaba cargado de tensión, y aun

