La puerta de la habitación se abrió con un golpe, dándome un susto tremendo y si sumamos al impacto de las palabras escritas, me quede… no sé cómo decirlo. —¡Eres un bastardo de mierda!.— le grité, aunque no sabía por qué. —Perdón— se acerca a suplicarme. ¿Acaso sabia porque estaba asi? No, no lo hacía, al menos no por el motivo correcto. —¿Qué es eso?.— pregunto mirando el diario. —Algo que encontré— lo mire con duda —En estos momentos, no sé cómo me siento. —¿Qué leíste?— se puso de rodillas mirándome —¿Puedo?. —Es el diario de Ana— dije y su mirada cambio —Siempre pensé que Keres nació para proteger de alguna manera a Ana, pero… pero no fue así.— dije con lágrimas en los ojos, —¿Qué es lo que dice?.— tomo el diario temblando. —Al final Ana resulto siendo más fuerte que la pers

