No podía enojarme, mi secreto era aún más fuerte que un medio hermano perdido, pero me acababa de casi jurar que no tenía secretos conmigo, cosa que yo no hice y estuve a punto de confesarle. Entre directo a nuestra habitación confundida con esta clase de sentimientos, Elijah me siguió sin decir nada. —Estábamos hablando de secretos.— le digo —Dijiste que no tenías ninguno. —No lo tengo. —Mira, sé que no debo molestarme, porque yo tengo uno, pero aun cuando sé eso me siento herida porque tienes un medio hermano. —No es un secreto, porque él para mí no existe y no existirá. —Ok. —Mi padre engaño a mi madre cuando tenía como 1 año, supe de su existencia cuando me obligaron a casarme, mi padre me lo presento, nos llevábamos solo unos meses de diferencia, me sentí molesto, es fue un día

