++++++++ Al entrar a casa, me dio un vuelco el corazón al ver a mi familia desayunando en el comedor, todos tranquilos y ajenos al caos que yo traía encima. Claro, para ellos era una mañana más, ¿pero para mí? Apenas había llegado de una noche sin descanso y ya me sentía contra el reloj. En este momento no me importa lo que piensen ellos, ya no, la verdad que lo que me preocupa es que me remplacen. —Buenos días —murmuré, fingiendo una sonrisa mientras intentaba pasar desapercibida. Mi hermano me miró con una ceja levantada, dispuesto a soltar algún comentario sarcástico. Lo vi venir, pero antes de que siquiera abriera la boca, mi padre le lanzó una mirada fulminante que lo hizo callar al instante. ¡Gracias, papá! Me regaló unos segundos para escabullirme sin que me crucificaran con pr

