Lo siento… hueles delicioso.

1033 Words

Álvaro la miró a los ojos, su sonrisa se amplió. Su expresión era una mezcla de diversión y ternura que la hizo sentir aún más nerviosa. —Bueno, pero si eres tú la que se sobrepasa, no respondo —bromeó, levantándose del sofá y sacudiéndose la cobija. Amaya negó con la cabeza, aun sonriendo, mientras se levantaba y lo guiaba de regreso a la habitación. Una vez allí, se acomodaron en lados opuestos de la cama. Amaya se acurrucó bajo las sábanas, mientras Álvaro hacía lo mismo, dejando un espacio considerable entre ambos. —Buenas noches, Amaya —dijo él, su voz más baja, casi un susurro. —Buenas noches, Álvaro —respondió ella, cerrando los ojos. A pesar de lo extraño de la situación, Amaya se sintió, por primera vez en mucho tiempo, tranquila. Y aunque no lo admitiría, saber que Álvaro es

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