Álvaro asintió, manteniendo su mirada fija en la de ella. —Solo si lo hacemos juntos, además esta puede ser una oportunidad para ti, no solo le salvarás la vida a tu hermano, a mi lado puedes aprender y más adelante ya no serás solo una camarera. Mi abuela dice que siempre hay que ver el lado positivo de las cosas. Amaya tragó saliva, sintiendo que las palabras de Álvaro golpeaban algo profundo en su interior. Bajó la mirada, sus manos temblaron ligeramente. —¿Usted cree que puedo hacer algo más que servir café? —preguntó con voz temblorosa, llena de una honestidad que parecía dejarla frágil frente a él—. Nunca nadie ha creído en mí. Ni siquiera yo... Álvaro frunció el ceño, su expresión llena de seriedad, cambió a una más serena, su mirada se suavizó. —Lo creo, Amaya. —Su voz era f

