Pov Valeria.
Enciendo la laptop y busco en internet información sobre los Morgan; enseguida se despliega una cantidad de páginas sobre la familia, en específico Luciano Morgan. Es un italiano millonario con muchos negocios, entre ellos empresas de fábrica de licores, aquí, en Italia y varios países del mundo. Abro la boca cuando me doy cuenta que es el hombre sabroso que se llevó a mi amiga de la boda con Phillips, y más me sorprendo cuando recuerdo a Mattia.
«Lo ví en el helicóptero»
Ahora recuerdo muy bien su rostro, estaba ese día, el día que Luciano Morgan se llevó a Paula, eso quiere decir que Mattia es el cuñado de ella.
«Con razón el parecido en sus ojos»
No solo he estado teniendo encuentros locos con el hermano de un mafioso, sino que además no lo saco de mi mente.
«¿Y si me secuestra o me asesina?»
Me asomo por la ventana de la sala con las manos temblorosas pensando que puede estar ahí afuera espiandome, pero no, no hay nadie. Respiro profundo y llevo la mano a mi pecho aliviada, cuando siento que algo huele a quemado.
«¡Mierda, la sopa!»
Corro a la cocina y veo el humo que se esparce por todos lados; apago asustada la hornilla y tomo el extintor logrando que enseguida el fuego se disipe.
Las verduras se quemaron al igual que las alas de pollo. Maldigo por lo bajo y comienzo a limpiar todo para después decidir pedir un delivery. A la hora después, me llega el chico con el encargo, la recibo y le pago para después sentarme en el comedor con un vaso de jugo de naranja mientras no dejo de pensar en que hacer para no deberle a un mafioso.
«¿Será que lo llamo?»
Niego con la cabeza, no debería involucrarme con esa gente y muchos menos con alguien que es el hermano de mi jefe.
«Aunque este deliciosamente hermoso»
Sus ojos vienen a mi mente de nuevo y con eso un cosquilleo en mi vientre bajo. La cara se me llena de calor y de repente la respiración se me corta.
¿Acaso el hecho de que sea el hermano de un mafioso o en su defecto sea uno, me prende?
No, no, siempre fui una chica que le gusta los hombres buenos, los hombres tranquilos, no esos que te aprietan el cuello y te hacen el amor deliciosamente como en “365 días para enamorarse”. Aprieto los labios sintiendo como las bragas se me empapan.
«Soy una degenerada»
¿Cómo me voy a poner así por un desconocido? Por un hombre que solo he visto dos veces y que además es el hermano de mi jefe.
Dejo la pizza de lado y decido llamar a mi amiga; tengo días que no hablo con ella, pero a parte de Paula es la única a la que puedo contarle mis cosas. Tomo el teléfono y espero que repique, y como es de esperarse al segundo repique contesta.
—Por fin te dignas a llamarme —habla del otro lado.
La veo con una sonrisa de lado; tiene los cabellos rizos desordenados, y sus labios están rojos como una manzana. Luisa y yo somos amigas desde la universidad, pero hace dos años se fue a Inglaterra a hacer una maestría y desde entonces hablamos una o dos veces a la semana por la diferencia horaria.
—He estado ocupada —Me excuso.
—¿Qué te ocurre? —pregunta enseguida.
—No me ocurre nada, ¿tendría que ocurrirme algo? —le pregunto con las cejas fruncidas.
—Te conozco bien Vale, sé cuándo te ocurre algo. Tus ojos se vuelven unas pasas y aguantas las ganas de llorar sin suerte —y como si fuera una maldición las lágrimas se desbordan por mis ojos.
—William y Laura tienen algo, y se van a casar —suelto.
—¡Maldito! ¡Es un maldito Vale! Te lo dije, te dije que esos se traían algo desde la universidad y no me hiciste caso, te empeñaste en casarte con él y mira ahora, sufriendo por ese lagarto castaño que estoy segura que tiene el pene pequeño —habla haciéndome reír.
«Si le cuento lo otro seguro viaja y lo acuchilla mientras duerme»
—Eso no es todo Lu, me pidió el divorcio y también al parecer yo firmé algunos papeles donde le cedo todo lo que me dejó mi padre —Sollozo.
La boca de mi amiga se abre como las vampiras de Van Helsing y enseguida frunce las cejas.
—Soy abogada Vale, ¿por qué firmas mierdas sin decirme primero?, ¡carajo! —exclama molesta.
—Ya lo hice, no importa, no estás aquí y no se que hacer —la veo caminar de un lado a otro pensando.
—Lo vamos a demandar, vamos a pelear la mitad de los bienes, tú me dices y yo dejo mi maestría tirada y me voy para allá, quiero hacerle tragar tierra a Laura, y sobre todo a ese maldito de William Cruz —exclama.
—Conoces a William, te destruiría en un dos por tres. No es por desprestigiarte, pero no tienes las fuentes Lu, no quiero embarrarte —le digo suspirando.
—¿Nos quedemos de brazos cruzados? —me pregunta molesta.
—Por los momentos si, trataré de hablar con él, Lu. No solo es para eso que te llamo, quería contarte que conocí a alguien sexy guapo y peligroso —Se acomoda en su silla y se echa el cabello hacia atrás.
—¡Como me gustan a mi por dios! —exclama abanicandose la cara.
—Es el hermano de un mafioso —le digo logrando que abra los labios.
—Ahí está, es la solución a tus problemas, dile que mate a William y ya está, Vale, tu viuda serías la heredera de todo —Me dice la muy tonta.
—¿Qué dices? ¡Te volviste loca! Yo no soy una asesina, además, es el hermano de un mafioso, esposo de mi amiga Paula ¿te acuerdas?
—Si, tu mejor amiga desde que me fuí de Barcelona —rueda los ojos.
«Es demasiado celosa»
—Ella misma, la verdad que sí está lindo, pero tengo miedo de salir con él —Le digo sincera.
—Ay, Vale, esos mafiosos son más leales que los hombres como William Cruz, yo te aconsejo que lo veas, de repente te quitas esas telarañas —aprieto los labios.
—Sí, lo pensaré, te voy a dejar Lu, te amo —Me despido cuando las ganas de llorar me invaden.
—Vale, amiga, hoy me toca clase de noche, te amo y recuerda que no estás sola, me tienes a mi.
Me despido de Luisa con un beso y salgo hasta la cochera cuando escucho el auto de William estacionarse. Enseguida el pecho se me acelera cuando lo veo bajar con Laura. Ambos vienen riendo y este la toma en sus brazos para caminar hasta mí.
—¿Qué hacen? —le pregunto con las cejas fruncidas.
—¿No ves lo que hacemos? Laura se vino a vivir conmigo, es mi prometida y me voy a casar con ella.
—¡Estás casado conmigo! —le grito apretando los puños.
—Me vale v***a, tú no eres mi mujer Valeria, solo firma esos papeles y lárgate de mi vida —me pasa por el lado.
Laura me sonríe con malicia mientras las lágrimas me corren por las mejillas. Los odio, los odio con todas las fuerzas de mi corazón.
…
A los días siguientes, bajo las escaleras lista para irme a la editorial. He estado encerrada en mi habitación desde que Laura vive con nosotros, solo bajo por comida y luego me encierro en las cuatros paredes de mi cuarto.
«No se que hacer con mi vida»
Paula no ha ido a la editorial, tengo miedo de verme con el italiano y también contraté un abogado que me ha llamado para decirme que no puedo atender mi caso.
«Me quiero morir»
Tomo el correo del buzón y luego subo a mi auto sin mirar atrás. Estando dentro rasgo el sobre encontrandome con una invitación a la boda de la hermana de mi jefe.
«Seguro me la envió Paula»
Pienso en romperla, porque reitero, no quiero involucrarme en ese mundo, con lo que ví en la boda de Paula con Phillips, fue suficiente, pero contrario a eso la guardo en mi bolsa.
Enciendo el auto y conduzco con duda de si ir o no ir a la boda. De repente el tal Mattia no es un mafioso, es diferente. Además, le tengo que pagar lo que le debo, por suerte hace algunos días recibí mi pago en la editorial.
¿Y si lo llamo y le pido el número de cuenta?
¿A quién quiero engañar? Me muero por verlo y no solo eso, también he tenido sueños húmedos con ese hombre como jamás en vida tuve con otro.
Me estaciono fuera de la editorial y me bajo haciendo sonar mis tacones ejecutivos. Apenas llego a mi piso, escucho a todos hablar de la boda de la hermana del jefe; dicen que se va a casar con un ruso enorme y que además está muy guapo.
«Y no lo dudo»
Creo que tener el gen mafioso le dio la sensualidad a todos. Saco la invitación de mi bolsa y pienso en voz alta;
—¿Qué puede pasar si voy a una simple boda?