Pov Mattia. Los ojos de Valeria se tornan rojos, mientras las lágrimas caen por sus mejillas de manera dolorosa. Respiro profundo y le arranco la hoja mientras el corazón no deja de latirme con fuerza y… “negativo” “0.00% de compatibilidad genética” leo las letras rojas. La garganta se me seca y el alma se me rompe en mil pedazos. «Quería que fuera mía», y aunque es mía porque así lo decido no deja de dolerme. —¡Es de él! Es de ese maldito engendro que no solo me arruinó la vida, sino que también la de mi hija —habla con las mejillas empanadas. —Yo no voy a permitir que él se acerque a ustedes, yo las voy a proteger —le aclaro. —¡Es su papá! Tiene el derecho de hacerlo. Además, necesito de él Mattia, ¿no lo ves? Mi hija necesita un trasplante y si no eres su padre no puedes dárselo —L

