Pov Valeria. Salgo de la empresa con el corazón a mil por hora entre rabia, celos y resentimiento. Miro hasta a la cochera y me percato de que él Ferrari amarillo de mi jefe está en su lugar como también el auto de los otros escoltas, así que eso significa una cosa, estan cerca de aquí. Me froto el rostro con las manos y respiro profundo tratando de controlarme porque, ¡No puedo ir a perseguir a mi jefe y a su prometida como una loca maniática! ¿O si? Además, lo nuestro se acabó hace años, debería de olvidarme de eso, pero… —¿Hay algún restaurante cerca por aquí? —le pregunto curiosa a Leonardo que había estado hablando no se que carajos y yo sin lograr escucharlo por estar pendiente del culo del italiano. «Aunque no es ese órgano él que cuido aparte de su riñón» —Mmm, sí, es a dónde

