¡Eso lo explica todo!

2178 Words
Harry por más que trataba de sacar de su cabeza a Isabella no lo podía conseguir y menos luego de lo sucedido, era increíble la manera en que se había grabado la imagen de su hermoso rostro sin importar las circunstancias. Estacionó el auto y luego se dirigió hacia el interior de su casa, el sonido de la música al igual que el ruido que hacían los invitados se lograban escuchar hasta la parte de afuera; Harry exhaló con fuerza mientras negaba con la cabeza. Se encontraba bastante agotado y estaba seguro que fingir una sonrisa no iba a hacer nada fácil, levantó la mano y fijó la mirada en el reloj, apretó los labios y de inmediato levantó las cejas, por la hora en que había llegado no quedaba duda alguna en el sobre lo que le esperaba. Harry sabía que de esta situación no tenía salida más que ingresar a su casa y hacer presencia a los invitados, era costumbre cada año fingir ser la pareja ideal y este año no iba a ser la excepción. Estiró el brazo llevando su mano sobre la perilla, al abrir la puerta quedó a su vista numerosos invitados, no era para menos ya que su esposa se encantaba de hacer las invitaciones, según ella eran personas importantes que a diario la rodeaban. Lo más curioso fue que su presencia no le importaba a ninguno de los presentes, así que aquella sonrisa fingida con la que había ingresado la fue desvaneciendo ya que no era necesaria. Atravesó la enorme sala donde se encontraban gran parte de los invitados bailando, bebiendo y hablando, en medio del alboroto llevaba su mirada de un lugar a otro tratando de buscar a su esposa, pero por ningún lugar la encontraba. Harry abrió los ojos quedando sorprendido al observar de reojo como se manoseaban y besuqueaba aquellos prestigiosos invitados de su esposa, los finos muebles que tanto cuidaba eran aprovechados al máximo por aquellas personas sin sentir la más mínima vergüenza al estar en público . Luego de observar aquella manera en que se divertían decidió buscar a su esposa, Harry seguro que su esposa seguramente se había cansado de esperarlo y se había marchado a la habitación; de una vez aprovechaba para tomar una pastilla para el fuerte dolor de cabeza causado por lo sucedido con Isabella. Harry subió a través de la escalera, dando pasos largos, pero justo al pasar al lado de la habitación que se encontraba al lado de la suya escuchó un sonido extraño proveniente del interior. Frunció el ceño, llevó la mirada de un lugar a otro, quedando completamente sorprendido, no era para menos ya que en aquel lugar se suponía que no debería haber nadie. Lo primero que llegó a su cabeza fue que se trataba de alguno de los invitados de su esposa, quienes no habían tenido tiempo suficiente de ir a un motel para hacer sus necesidades y habían tenido que irrumpir en aquella habitación. Se quedó por un instante frente de aquella puerta sintiendo fuertes ganas en irrumpir y exigir respeto, pero decidió mejor pasarlo por alto y mejor continuar con su camino, el dolor en su cabeza era fuerte y lo único que deseaba era tomar un par de pastillas. Dibujó una leve sonrisa en su rostro por lo que posiblemente estaba sucediendo allí dentro, levantó los hombros y apretó los labios, “ya que no lo puedo hacer yo, que lo haga otro está bien, lo único malo es que es en mi casa”, se dijo así mismo en tono de burla. Harry continuó con su camino yendo directo a la habitación, giró la perilla e ingresó, fue directo a la mesa de noche, de allí sacó una caja de sus pastillas, llevó a la boca y las paso con un vaso con agua. Al terminar cerró los ojos y luego se sentó en el borde de la cama; al cabo de unos cuantos minutos más tarde sintiéndose un poco mejor recordó que debía continuar con su búsqueda, la cual era obviamente encontrar a su esposa. Se levantó para ir hasta la puerta del baño, dio unos cuantos golpes, pero nadie respondió, así que decidió entrar, allí dentro tampoco estaba, levantó la mano llevándola directo al nudo de la corbata, la cual la retiró en un solo movimiento. Su traje se encontraba bastante húmedo todavía, así que se dirigió al armario y decidió cambiarse y regresar con los invitados, no tenían idea de quién era, pero por lo menos hacer presencia era suficiente, lo que lo caracterizaba era que siempre daba la cara sin importar lo que sucediera. Para Harry era una completa grosería quedarse en la habitación sin importar que fuera adelantando trabajo mientras que allá afuera habían personas supuestamente festejando su aniversario, una vez listo colocó un poco de loción sobre su pecho y llevó el regalo de su esposa hasta el bolsillo del saco, salió mostrando su mejor cara. Al pasar nuevamente frente de aquella puerta la curiosidad en él era más grande y más luego de no encontrar a su esposa por ningún lugar, así que decidió acercar su oído a la puerta; los fuertes gemidos que lograban atravesar la madera de la puerta eran tan fuertes y constantes que hicieron que Harry pasara saliva. —¡No puedo creer que sea ella!, podrá ser de todo menos eso —dijo Harry en voz alta mientras negaba con la cabeza. Continuó con su marcha yendo directo a las escaleras, al cabo de bajar unos cuantos escalones se detuvo y giró en seco su cuerpo, regresó hasta aquella puerta, esta vez dando pasos más largos. No podía ocultar que se encontraba bastante nervioso por lo que iba a encontrar tras de aquella puerta, estiró el brazo y colocó los dedos sobre la perilla, su cuerpo temblaba como un trozo de gelatina, pero aún así se llenó de valor para enfrentar lo que se encontrará del otro lado, lentamente fue abriendo la puerta puerta. Aquella imagen fue tan fuerte que de inmediato se quedó grabada en su cabeza, tan solo abrió sus ojos como un par de platos para estar completamente seguro de lo que estaba observando; un escalofrío recorre por todo su cuerpo al ver a su esposa completamente desnuda revolcándose con uno de sus supuestos amigos. Rony Fisher, era quien se encontraba en el interior de aquella habitación haciendo de las suyas con la esposa de Harry. Harry tan solo pasó saliva al ver como aquel hombre tenía a su esposa sometida en aquella cama; por más que se esforzaba no podía desviar la mirada de aquella escena, no era para menos al ver a la mujer que algún día llegó a imaginar que iba a corresponder a su amor. Ya no tenía valor suficiente como para hacerles ver que él se encontraba en el mismo lugar, así que simplemente dio unos cuantos pasos atrás mientras que su mirada se fijaba en ellos, luego ajustó la puerta, recostó su cuerpo sobre la pared, cerró los ojos sintiéndose de la peor manera posible. Su matrimonio arreglado ahora sí se encontraba completamente sepultado, aunque siempre Harry llegó a ver a Ruby con respeto y la clasificaba como una de las mujeres más pulcras que él había conocido, ahora se daba cuenta de lo ciego que había sido. Unas cuantas lágrimas rodaron por las mejillas de Harry mientras que su corazón se hacía pedazos. En aquel preciso instante Harry entendió que Ruby no se dejaba ver con un hombre y otro, por respeto a él, todo lo contrario, lo hacía porque le era fiel a Rony, había sido un golpe demasiado bajo por parte de aquella mujer que había estado a su lado por tantos años. Él sabía muy bien que entre ellos dos no había nada, pero a pesar de todo aquel acto provocaba en Harry un fuerte dolor. Luego de haberse tomado un tiempo para recuperarse, Harry sacó un pañuelo del bolsillo y limpio aquellas lágrimas que empapaban sus mejillas, su respiración completamente agitada debido a que ahora se sentía bastante enojado tanto como con Ruby como con sus padres. El enojo con sus padres era por haberlo obligado a estar con aquella mujer; decidió mezclarse con la multitud, para no estar allí cuando ellos salieran. Harry bajó a través de la escalera dando pasos cortos mientras que llevaba las manos dentro de los bolsillos, la cara triste la mantuvo baja; como un triste y desolado fantasma atravesó aquella sala y se dirigió hasta la cocina. Las personas del servicio al observar su presencia se pararon firmes y con las manos atrás mostraron que se encontraban a su disposición. —Buena noche señor Harry, en que le podemos servir —dice uno de ellos de la manera más educada posible. —Solo quiero un vaso con agua con suficiente hielo —de inmediato le traen lo que pide. —Disculpe mi intromisión señor, ¿se encuentra bien? —Harry levantó la mirada y la llevó directo a él—. Le pregunto porque su cara luce bastante descolorida. —Si lo estoy, es solo porque me encuentro un poco agotado, pero pierda cuidado, mejor ocúpese en atender a los invitados —dice él mientras que su mano temblaba. —Desde luego señor, si necesita algo más no dude en pedirlo, estaré atento si llega a necesitar algo y lo atenderé personalmente —dijo el mayordomo. —Gracias por tus servicios —Harry una vez más fijó la mirada en aquel hombre, notando que se veía diferente. —¿Y tú estás bien? —Él asintió rápidamente. —Por supuesto señor, como siempre con la batería recargada para brindarle la mejor atención y hacerlo sentir bien. —Lo sé, aún recuerdo cuando era un pequeño y me daba a escondidas de mis padres dulces y golosinas, ahora me pregunto ¿qué estás haciendo a escondidas de tus jefes? —con aquella pregunta hizo que el mayordomo se sintiera bastante nervioso. —Su esposa no me soporta y cada vez que quiero acercarme a ella para ofrecerle mis servicios pide que lo haga alguien más, de no ser por usted hace muchos años estuviera en la calle sin empleo, así que solo le sirvo a usted señor. »Nunca llegaría a hacer cualquier cosa a escondidas para hacerle daño señor, le serviré fiel hasta el último momento que usted me permita estar a su servicio —Harry bajó el vaso y giró el cuerpo quedando frente del mayordomo, luego dio unos cuantos pasos quedando muy cerca de él. —¿Sabe dónde y con quién se encuentra mi esposa? —el mayordomo ante la pregunta de Harry se mostró aún más nervioso de lo que estaba, tanto así que su labio inferior le temblaba al igual que sus manos. »Si sabe algo por favor dígalo, de lo contrario se puede retirar —el mayordomo llevó la mirada hacia su alrededor, pasó saliva y fijó la mirada en su jefe. —Señor, mi respuesta provocará bastantes problemas, además será mi palabra contra la de su esposa. —Harry tenso la mandíbula, frunció el ceño y observando con aquella mirada penetrante a su empleado dejaba ver su enojo. »He sorprendido a su esposa en repetidas ocasiones teniendo intimidad con Rony, un supuesto amigo. A los demás colaboradores que se encontraban a disposición de la casa les ofreció dinero a cambio de su silencio y ellos aceptaron. »Pero cuando quiso hacer lo mismo conmigo de inmediato me rehusé, así que me amenazó diciendo que si llegaba a abrir mi boca con usted me iba a acusar como ladrón, directamente me iba a culpar de haber robado varias joyas y así iba a terminar el resto de mi vida en prisión. »El temor de aquella amenaza me hizo cobarde, lamento mi silencio, lo he traicionado y me siento de la peor manera posible, lo mejor es que me retire de la casa, quedó completamente agradecido por haberme permitido estar aquí luego de que sus padres ya no estuvieran —Retiró su delantal y lo colocó sobre el mesón. —¡Espera!, no tienes que marcharte, puedes continuar trabajando en esta casa, cualquiera en tu posición hubiese hecho lo mismo, lo que realmente importa es que finalmente lo dijiste y decidiste permanecer limpio, no como aquellas personas que a cambio de dinero dejaron ensuciar su conciencia. —Gracias señor, le aseguro que nunca más le voy a ocultar cualquier cosa por más mínima que sea, en cuanto a lo que sucede con su esposa, ¿desea que le ayude en algo? —Harry estiró el brazo y colocó el vaso en la mano del mayordomo. —No, continúa aparentando que aún no me encuentro enterado de lo que ella hace —Harry le guiñó uno de sus ojos y dio una leve palmada en su hombro—. Me iré a mezclar con los invitados. El mayordomo asintió, mientras quedaba desconcertado ante la actitud de su jefe, nuevamente colocó su delantal y regresó a sus quehaceres.
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