63

1749 Words

            Dicen que el exceso de maltrato físico nos convierte en indefensos pasivos o agresivos en potencia, pero desde que mi padre me dio aquel catálogo de latigazos, cuya paliza por injusto castigo dejó marca en uno de mis pezones, había aprendido que sólo seremos violentados si eso permitimos, hay dos maneras de evitarlo, huyendo a pedir ayuda (opción válida) o enfrentando la situación con golpes como respuesta (mi alternativa en ese momento).               El tal Georg Jackson estaba sobre mi escritorio, incorporándose del golpe y gruñéndome blasfemias. Pero no me bastó el primer golpe, aunque mi intención no era matarlo, rodeé el escritorio y le propiné una golpiza con el bate, impactándole el abdomen, los brazos y las piernas sobre todo. No fue una escena sangrienta, pero sí esc

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD