No imaginaba cómo podía ser estar internada injustamente en un manicomio, nunca lo había pensado. Pero ahora Rodrig me ayudaba a tener una imagen de ello. —Ya había deducido que era una mujer abusada, incluso antes que admitiera que su padre en conjunto con su madre hacían con ella muchas cosas que no son legales, atrocidades con un fin económico, sin escrúpulos. Me habló de la Deep web y algunos detalles bastantes rojos de ella relacionados con ese medio, al que fue inducida por sus progenitores. —¿Estaba… siendo… vendida? —pregunté sin poder procesarlo. —Eso y más —afirmó, mirando al vacío—. Supe por mis propios medios cuál es el psiquiátrico en Berlín que la había tenido reclusa, aún me falta hacer más investigaciones acerca de su familia y el lugar en el que residen.

