Me tomé una píldora anticonceptiva, la que me tocaba ese día, lo había estado haciendo desde un mes antes de mi primera relación s****l, bajo la tutela de un médico. No era mi intención quedar ni por asomo, embarazada. ¿Por qué de quién de los tres sería lo que saliera de allí? Era mejor actuar inteligentemente. Ya había pasado un mes desde la pérdida de mi virginidad, sintiendo estar conociendo muchas cosas acerca de mi cuerpo y de los cuerpos de mis tres hombres. La boda fue íntima, en la azotea de la mansión, con muy pocos invitados y ninguna dama o caballero de honor, firmamos el acta matrimonial y mi apellido pasó a ser Tarskovski. Mi vestido era similar al de una princesa, específicamente la de Cenicienta pero en blanco, porque como una princesa quería sent

