No acepté la propuesta de Élan en cuanto hacerme su esposa, aún me debatía entre los tres hermanos, no debía precipitarme. Mientras tanto visitaba a mi madre, y aunque habían acontecido seis meses desde el trágico acontecimiento, ella no daba respuestas, no parecía querer despertar o mover un solo dedo nuevamente. Aún con todo eso no perdí las esperanzas de verla caminar y abrazarme, hubiera dado lo que fuera por mirar que eso sucediera. Por otro lado Carla se comportaba enamorada, toda sonrojada cuando Adam le hacía algún detalle y mis visitas a su casa se daban cada domingo, mis lecciones de ruso y alemán no habían terminado y ahora por lo menos mantenía una conversación con diálogos cortos y básicos. Mi amiga y yo nos comunicábamos entonces con frases que variab

