Qué más podría hacer, cómo podría dejar esto pasar, tuve la oportunidad y ahora me encuentro aquí al pie de la acera, y de frente una enorme reja espera por mi, o tal vez yo espero por descubrir lo que hay dentro, parece un tanto lúgubre, aliso mi vestido n***o, y cubro mi rostro con la máscara qué guardaba en mi cajón aún lado de la cama, muestro mi teléfono y esta vez no piden mi nombre tan solo muestro la invitación, camino con nerviosismo cada paso que doy parece costarme trabajo, un camino recto con arbustos a los lados, me guía dentro de la enorme mansión, un par de pilares muestran la entrada, dos hombres de traje oscuro custodian y usan máscaras simples, sus rostros blancos se reflejan en mis ojos. —Buenas noches señorita, adelante por favor —sus palabras me invitan al unísono.

