2. Funeral

807 Words
Mi hermana, Moni y yo estábamos aún en el sofá -Lo lamento mucho Nadin- dijo con la voz entrecortada -Se lo mucho que esto te duele por qué te amo tanto que puedo sentir tu dolor- dijo -el de ambas- dijo viendo también a mi hermana. -Ustedes son mi familia- volvió a hablar limpiándose una lágrima que se deslizaba por su mejilla. Pasado un rato, me levanté para ir a la habitación de mi madre seguida por Ivanna y por Moni. Di unos toques en la puerta para después anunciarme -¿puedo pasar?- dije con voz suave -Pasen- dijo ella. Entramos a la habitación y en realidad ninguna sabía muy bien qué hacer o qué decir, mi mamá estaba sentada en la orilla de la cama tocando suavemente la almohada de mi padre con la mirada perdida y sus facciones tristes al igual que las nuestras. -El siempre me dijo que debía estar preparada para cuando esto sucediera- dijo a nadie en particular. -siempre me dijo que cuando este momento llegara yo debía ser fuerte para ustedes- dijo extendiendo sus manos una para mí y la otra para mi hermana. Moni permanecía en silencio recargada en el marco de la puerta con sus ojos llenos de lágrimas pero siempre ahí, para nosotras. -No les voy a mentir niñas- dijo apretando nuestras manos -esto duele como la mi3rda y realmente no sé qué voy a hacer pero saldremos de esta- dijo viendo a mi hermana y después a mi con esos ojos llenos de amor y sufrimiento a la vez -Su padre jamás me perdonaría si me hundo en alguna estúpida depresión en vez de estar apoyándolas a ustedes así como ustedes me apoyarán a mí- dijo aún con su voz entrecortada pero con decisión en la mirada. -No estoy muy segura de cómo superaremos esto mis hijas- dijo extendiendo una de sus manos a Moni quien se acercó sin dudarlo -Las amo- dijo con esa mirada de amor y ahí supe que todo estaría bien. Al día siguiente por la tarde el cuerpo de papá estaría llegando a la ciudad de Nueva York y el funeral sería inmediatamente, no pudimos verlo por última vez, aunque no estaba muy segura de quererlo ver así... preferí recordarlo con esa sonrisa y esos ojos llenos de amor que siempre nos mostraba. El funeral fue muy bonito le dieron a mamá las gracias por el servicio que prestó papá a nuestro país y fue realmente conmovedor como todos le tenían tanto cariño a papá. Mamá estaba tan triste pero a la vez orgullosa de él. Mi madre así como la de Moni se habían comunicado a la universidad para que nos otorgarán unos días y en el campus no hubo ningún problema. Dos semanas después... -¿Mamá estás segura que vas a estar bien?- dije no muy convencida de volver a la universidad -Puedo esperar y entrar de nuevo el siguiente año- pensé el voz alta. -De ninguna manera señorita Jones- dijo mi madre un poco más animada, cualquiera que la viera, no se imaginaría que llora todas las noches pensando que no nos damos cuenta. -Mamá- dije no muy convencida de irme y dejarlas solas -Nada Nadin- dijo ella -Tu papá jamás habría aceptado semejante cosa- se que te duele hija- dijo acariciando mi mejilla con la llema de sus dedos -Pero tenemos que superar esto, el jamás hubiera querido vernos asi- dijo tratando de ocultar el nudo en su garganta. -Bien- dije con un poco de frustración -Y que va a pasar si necesitas ayuda en la empresa- dije con un poco de esperanza que cambiara de opinión y me dejara quedarme en casa apoyándolas en todo lo que pueda. -¿No me crees capaz acaso?- dijo con una sonrisa que no le llegaba a los ojos. Me arrepentí inmediatamente después de haber hecho esa pregunta. -Mamá, no es eso- dije -tal vez no me crea capaz de salir de esta sin ustedes- me miró con tristeza en sus ojos y me abrazo. -Nunca vas a estar sola, siempre tendrás a Moni para ti y sabes cómo llegar y a qué número marcar si necesitas hablar con nosotras Nadin- dijo sin soltarme de sus brazos y mis lágrimas volvieron a salir sin permiso -Prometeme que me dejarás ayudarte y trabajar en la empresa los fines de semana y las vacaciones- dije sin dejar de abrazarme a ella como si mi vida dependiera de ello. -Siempre y cuándo no estés en evaluaciones- dijo ella sin darme ninguna oportunidad de réplica. Y así es como terminé por volver a la universidad sin ganas, sin ánimos pero con toda la convicción de volver cada vez que me sea posible. -solo son 2 horas de distancia- pensé y sali de la habitación del campus en camino a mi siguiente clase.
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