Flavia acarició mi rostro, sonrío de una manera perversa
Cómo mujer tenemos tantos secretos y atributos los cuales volverán loco a cualquier hombre— beso mi frente— León lV, no es la excepción
Suspiré pesadamente mirándo por la terraza, anhelaba que mi madre estuviese aquí para aconsejarme, seguramente ella no habría permitido está boda
Me iré a descansar— suspiré quitando mis ropas y tomando una túnica larga para descansar— Bonum noctis Flavia
Paulum requiem meam athenian — contestó para salir de la habitación
Me deje llevar por el sueño, estaba cansada y sumamente rendida por el día de hoy , que solo al posa mi cabeza sobre la almohada me quedé dormida profundamente
[...]
El alba lanzó sus primero rayos ante Atenas, desperté lentamente abriendo los ojos pesadamente, me senté en la cama para mirar a todos lados, había llovido durante la noche anterior por lo cual la brisa inundaba cada parte de mi habitación
Mi señora— escuché a Fabius tocar la puerta—¿Ya se encuentra despierta?
Miré la puerta, hice a un lado las sabanas de seda y abrí la puerta
¡Así es!— contesté alegré— buenos días Fabius
Se hizo a un lado haciendo reverencia
Vuestro padre ha pedido que acuda con el
¿Ha dicho a donde?— pregunté apática— no deseo salir de aquí
Demasiado tarde— escuché la voz de mi padre al otro lado del largo pasillo— te espero para salir hija mía
Perdón su majestad— contesté molesta— pero por ahora no deseo estar cerca suyo
Este es un tema que debemos arreglar entre tu y yo— sonrío haciendo que me molestará más— entra a cambiarte, te lo ordeno como tu padre y señor
Azote la puerta en su cara, me dirigí a mi cama y volví a meterme entre las sábanas
¿Quieres ver qué tan rebelde puedo ser?— dije mirándo a la puerta para después devolver mi vista a la terraza— Pues lo sabrás
Me dispuse a seguir durmiendo, cuando la puerta fue abierta a la fuerza por los guardias
¡Te he dicho que te cambies ahora!— exclamó colérico mi padre— ahora anda a cambiarte
Me senté de golpe en la cama, estaba roja de la irá, deseaba poder desaparecer para estar lejos de mi padre
¡Te he dicho que no!— exclamé colérica— ¡Quiero estar sola!— dije entre lágrimas
Tu deber como futura emperatriz de Bizancio es...—
¡No quiero ser emperatriz!— grité levantándome enojada de la cama— ¡No conozco al emperador y el a mi no me conoce!
Adriano movió la cabeza en señal desaprobatoria, me tomo por los hombros molestó, sacudió mi cuerpo de tal manera que mi cabello se soltó de la larga trenza, todo mi cabello cayó dejando ver cuan largo estaba, mechones frente a mi cara
Está es una gran alianza con nuestro emperador, se le ha mandado un retrato tuyo, Sofía fue la encargada de llevarlo al mismo Constantino V padre de tu futuro marido— empujó mis hombros haciendo que cayera al frío mosaico— ¡Harás lo que yo te indique!
Levanté la mirada, aún era muy pronto para llorar, el sol aún no asomaba sus rayos en el firmamento y yo ya estaba llorando por una boda que no deseaba, no era como Drusila quien deseaba tener mi edad para ser Dada como esposa a un noble
Es la primera vez que me lastimas— lágrimas caían por mi rostro— nunca lo habías hecho
Te he malcriado, ¡He sido condescendiente contigo Irene!— levantó altivo la cabeza
No quiero casarme, tengo quince años— dije en voz baja— ¿Porqué me haces esto?
Está es una gran oportunidad para ti y para nuestro reino olvidado por el tiempo
Mi madre se casó contigo a los dieciocho— dije en voz baja— yo no deseo casarme, no por ahora— me acerque a el de rodillas
Con ella era distinto, ella era princesa no la futura emperatriz— llevo su mano a la frente
¡La gloria de Atenas no volverá!— exclamé— ¿Porqué a mi?, soy tu única hija, el único recuerdo que te queda de mi madre— agarre su túnica tinta con bordes dorados
Adriano levantó el rostro, apretó la mandíbula, parecía que le había dolido lo que ahora había dicho
¡Fabius!— gritó mi padre mirando hacia la puerta
Dígame mi señor— inclino la cabeza esperando instrucciones
Dale la mejor ropa, la más fina y cara— hablo si apartar su vista de la mía— bajara a la mesa a tomar el ientaculum con nosotros
Fabius bajo la cabeza y paso a la habitación contigua, Adriano me miró, me empujó para darse la media vuelta y salir de la habitación.
Había caído de lado, estaba furica entonces hice puños mis manos y golpee el piso con fuerza, las manos se adormecieron ante el primer golpe al piso
¡Mea puella!— exclamó Flavia entrando a prisa— ¿Qué ha ocurrido?, ¿Porque está la jóven Irene tirada en el piso?— preguntó mirando como Fabius traía mi ropa en sus manos—¡Contesta!— exclamó ayudando a ponerme de pie sin apartar su vista del sirviente
Adriano— dije entre lágrimas— él me ha venido a obligar a ser la esposa del emperador
Sal de aquí— dijo Flavia fríamente mirando como Fabius dejaba mi ropa sobre la cama y salí a toda prisa cerrando las puerta tras de él— Debes hacer lo posible por tomar tu destino en tus manos, está es una gran oportunidad, Irene
La miré angustiada y negué con la cabeza, las lágrimas salían por mi rostro sin parar
Pero nana— tomé sus manos— ayúdame, no quiero ser esposa de nadie yo quiero ser libre
Flavia suspiro pesadamente, se puso de pie para caminar al centro de la habitación dándome la espalda
No puedo hacer nada por ti— se giró para verme— lamento no ser tu consuelo en estos momentos— suspiro pesadamente— es nuestro destino como mujeres, casarnos jóvenes y dar hijos al imperio
¡Alguien debe parar eso!— dije entre lágrimas
No serás tú la excepción— tomo mis manos y beso mi frente— eres preciosa mi niña, no cabe duda que tienes la belleza de tu madre, ya casi es hora del ientaculum, debes vestirte, te ayudaré— tomo el lazo de mi túnica y está cayó al piso
Quedé desnuda, miraba la luz solar mientras Flavia me colocaba una túnica de manga larga ceñida al cuerpo en color amarillo oscuro, después el himation en color rosa
No usaré botas— dije mirándo como Flavia iba por unas en color n***o— es mi forma de demostrar mi descontento ante la decisión del enlace sin haberme consultado
Vas a contraer un mal con tu decisión— nego Flavia con la cabeza
Eso a nadie le importa— dije tomando el espejo en mis manos mirando como Flavia adornaba mi largo cabello en dos largas trenzas uniendo cómo corona alrededor de mi cabeza, coloco un velo largo en color azul celeste
Estás lista— sentenció mi Nana dejando de peinar mi cabello
Mi señora— dijo Fabius abriendo la puerta de madera— vuestro padre os solicita en el comedor
Iré enseguida— exclamé sin expresión alguna
El sirviente salió dejándome sola con mi nodriza
Te ves preciosa— miró mis pies— debes usar algo en tus pies, podrás enfermar— su voz era preocupante
No me pasará nada, mi madre y Dios están de mi lado— bese su frente
Salí de la habitación, los guardias inclinaban su cabeza a mi paso, caminaba altiva sin mirar a nadie más que al frente, baje la larga escalera de piedra
Mi señor— dije inclinando mis rodillas y bajando la cabeza
Levanté la cabeza, Sofía y mis hermanos ya estaban consumiendo la primer comida del día, camine hacia mi asiento
¿Porque no traes zapatos?— preguntó Drusila
Porqué no deseo usar este día— mire a mi padre quien ahora lucía molesto
Luces preciosa— hablo Aurelius sonriente
No esperes que te agradezca el comentario— hablé sin mirarlo
Nadie más hablo en la mesa, los sirvientes pasaron con viandas de leche, pan, queso, aceitunas y huevos
¿Cuándo iremos a Bizancio?— pregunté mirando a Sofía quien quedó sorprendida ante mi pregunta
Si lo deseas lo haremos en el octavo mes— miró a mi padre este asintió con la cabeza en aprobación—¿Estás de acuerdo Irene?
Asentí con la cabeza
Solo faltan unos días para que inicie el octavo mes— dije mirándo la copa de agua
¿Me buscarás un buen partido?— preguntó Drusila sonriente
Suspiré para mirarla directamente, en verdad me sentía desilucionada por mi pequeña hermana, apenas había tenido su primer luna roja hace unos meses y ya desea ser esposa
Trataré— sonreí— solo si me prometes ser una mujer culta e inteligente, no quiero que seas un trofeo
Irene— dijo mi padre impaciente— no le digas esas cosas a tu hermana
Lo miré, apreté los puños con fuerza sobre la mesa, levanté altiva la cabeza
No le estoy diciendo mentiras, debe pensar por ella misma sin depender de ningún hombre
Quiero estar presente en tu coronación cómo emperatriz— dijo Aurelius tomando mi mano— siempre estaré al servicio de mi hermana Irene de Atenas
Sus palabras llegaron a mi corazón,haciendo que sonriera
Eso espero— dije mirando el plato— ¿Cómo es León lV?—pregunté
¡Fabius!, trae el retrato del futuro emperador— Sofía sonrío mirandome
Fabius entrego el retrato en mis manos, mire cada detalle hecho con pequeños mosaicos de colores, un jóven delgado de piel bronceada, cabello n***o ondulado,cejas medianamente pobladas, de ojos azules, nariz perfilada, boca y labios de tamaño mediano.
¿Es el?— pregunté sonriendo como mi respiración se agitaba en mi pecho
Sofía asintió sonriente
He mandado una carta al emperador Constantino V, para avisar que su futura nuera estará en Bizancio— dijo mi padre emocionado
Constantinopla, año 768
Señor— dijo Andrés— le han mandado esta carta desde Atenas
Constantino tomo la carta sentado desde su trono, la abrió para comenzar a leer
Emperator Constantino
Mi hija la princesa Irene estará en la capital del mundo en el mes octavo para comenzar a preparar la unión con vuestro hijo, por ello me complace invitarlo a nuestra celebración para despedir a Irene de Atenas en el mes séptimo
Adriano, rey de Atenas
Constantino miró a su consejero Lucio, tomo la carta para entregarla a él
Está alianza deberá traer grandes frutos para nuestro imperio— Constantino sonrío de manera perversa— lastima que es una sucia iconoclasta
Señor— Lucio se acercó a él— aún puede retractarse de su decisión, León puede tomar de esposa a Salomé de Alejandría, me han dicho que es sumamente hermosa
Constantino nego con la cabeza para después ponerse de pie y bajar del trono
Será Irene de Atenas la mujer que ocupara el cargo de Emperatriz cuando León suba al trono— miró fijamente a si fiel consejero— Irás con León a Grecia, estarán en Atenas y no pronunciarán palabra alguna sobre quién son, saldrán en la próxima luna
Lucio bajo la cabeza y asintió
León irá con vos para conocer a su esposa, me han dicho mis informantes en Atenas que la señora Irene es hermosa, y que nuestros retratos no la igualan en belleza
Su madre— dijo Lucio haciendo que callara al instante— murió en el parto, al igual que nuestra fallecida emperatriz, decían que era hermosa, una mujer sin igual
La jóven Irene— suspiró— será la pieza clave en este imperio, de eso estoy seguro